“La espiritualidad humana se habría iniciado con el chamanismo”; Francisco J. Rubia

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La espiritualidad humana se habría iniciado con el chamanismo

 

                                                                               

 

Los estados alterados de conciencia, que copiamos de los animales, activaron el cerebro emocional.

No sabemos cómo ha surgido la espiritualidad y la religión en el ser humano, pero suponemos que esa experiencia empieza con el chamanismo y con los estados alterados de conciencia provocados por enteógenos. Esta costumbre, copiada de los animales, activó el cerebro emocional y nos condujo al éxtasis y a la percepción de la segunda realidad. El chamanismo se pudo originar en el tiempo de los neandertales, si bien la religión podría haber surgido hace unos 40.000 o 50.000 años. Por Francisco J. Rubia (*).

Respecto al tema  “Surgimiento de la espiritualidad y la religión en el ser humano”, habría que decir que no poseemos ni testimonios ni documentación alguna sobre él, sólo especulaciones. Pero eso no significa que no podamos aventurar hipótesis sobre ese surgimiento.

Lo primero que habría que decir es que el ser humano ha pasado más del 99,5 % del tiempo que lleva sobre la Tierra como cazador-recolector. Y sabemos también que en esa época la figura que representa la espiritualidad es la figura del chamán. Se le ha llamado también medicine man, hechicero o mago.

Pero el historiador de las religiones rumano, Mircea Eliade, en su libro El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, dice que el chamán es también sacerdote, místico y poeta. Y define el chamanismo como la técnica del éxtasis.

Es el especialista de un trance durante el cual su alma se cree que abandona el cuerpo para emprender ascensiones al cielo o descendimientos al infierno. Recordemos que en el Credo de los Apóstoles se dice que Jesús descendió a los infiernos, por lo que, entre otros muchos argumentos, hay autores que consideran al Jesús de los Evangelios un chamán.

El arqueólogo estadounidense, Prof. David Whitley, experto mundial en pinturas rupestres, afirma en su libro Cave Paintings and the Human Spirit (Pinturas en cuevas y el espíritu humano, que el chamanismo fue la primera religión y que las prácticas chamánicas motivaron las primeras obras de arte. Whitley es de la opinión que las pinturas rupestres fueron realizadas por chamanes en estado de éxtasis.

Jean Clottes, prehistoriador francés, en el prólogo al libro de Whitley dice que siguiendo al antropólogo inglés, Edward Tylor, la espiritualidad surgiría de los ensueños, tanto los ordinarios nocturnos que todos experimentamos como los ensueños diurnos de estados alterados de consciencia. En España utilizamos la palabrasueños para dos cosas distintas. En inglés, por ejemplo, existen dos palabras: sleep y dream; en alemán Schlaf yTraum; y en francés sommeil y rêve. Por eso yo suelo utilizar sueño y ensueño.

Cosa del lóbulo temporal

¿Cómo se hace una persona chamán? Eliade dice que por transmisión hereditaria o por una vocación o llamada que a veces se produce en ensueños. En ocasiones, una persona que es víctima de ataques epilépticos se convierte en chamán. Esto no deja de ser interesante porque es conocido que la epilepsia del lóbulo temporal es capaz de producir experiencias espirituales y religiosas, como veremos luego.

En los pueblos altaicos, del centro de Asia, cuando en una familia un chico es víctima de un ataque de epilepsia, se cree a ciencia cierta que uno de sus antepasados ha sido chamán. Eliade resume diciendo que los sueños, en los que se les aparecen seres sobrenaturales, y los éxtasis más o menos patológicos, son medios de acceso a la condición de chamán.

Según él, “todas las experiencias extáticas que deciden acerca de la vocación del futuro chamán asumen el esquema tradicional de una ceremonia de iniciación, a saber sufrimiento, muerte y resurrección” (recuerdad lo dicho anteriormente sobre la figura de Jesús).

El antropólogo estadounidense y profesor de la Universidad Estatal de Arizona, Michael Winkelman, considerado como uno de los mejores especialistas en chamanismo, en su libro Shamanism (Chamanismo), dice que las prácticas del chamán son procedimientos rituales institucionalizados que implican un impulso humano básico para alterar la consciencia.

Estos estados alterados de consciencia pueden producirse de manera espontánea o mediante ciertas técnicas que pueden ser activas o pasivas. Las técnicas activas son el golpeteo de tambores y otros instrumentos de percusión o la danza rítmica, es decir lo que produce un aumento de la estimulación sensorial. Las pasivas producen lo contrario, es decir una reducción de la información sensorial que se consigue con el control de la respiración, el ayuno, el aislamiento, por ejemplo la huida al desierto, la meditación o la privación de sueño.

Con otras palabras, desde el punto de vista fisiológico, o con estimulación del sistema vegetativo simpático, el que utilizamos para la lucha o la huida, o por estimulación del sistema vegetativo parasimpático, el que usamos durante el sueño y para recuperar fuerzas. Cuando uno de ellos se estimula de manera máxima se produce un desbordamiento (spillover en inglés) que hace que ambos se exciten a la vez y se produzca el éxtasis. Por ello, las técnicas activas y pasivas pueden conducir al mismo resultado cuando se practican intensamente.

Sustancias enteógenas

Un tercer método para producir esos estados alterados de consciencia sería la ingesta de sustancias enteógenas. La palabra enteógena, acuñada por el profesor de filología clásica de la Universidad de Boston, Carl Ruck, significa etimológicamente “dios generado dentro de nosotros”.

La ingesta de sustancias enteógenas es incluso más antigua que la Humanidad. Sabemos que muchos animales las buscan y las ingieren. En el libro del escritor italiano Giorgio Samorini, titulado Animali che si drogano(Animales que se drogan), se describen muchos mamíferos, como elefantes, cabras, monos, gatos, renos, llamas, etc. que se drogan. Pero también pájaros, mariposas, abejas, moscas y mosquitos que se drogan con plantas y hongos enteógenos.

El hombre ha copiado a estos animales. Los chamanes siberianos, por ejemplo, copiaron a los renos que ingieren el hongo conocido como Amanita muscaria, llamado también hongo del diablo u hongo matamoscas, precisamente porque las moscas son atraídas por el hongo, ingieren la sustancia enteógena y caen al suelo en una especie de estupor. Luego se levantan y vuelven de nuevo a ingerirla.

Tribus de Siberia, como los yakutos, tunguses, samoyedos, etc. beben la orina de los que habían ingerido el hongo matamoscas. Esto es así porque los principios activos pierden las impurezas al atravesar el filtro del organismo.

En el Rig-Veda, el texto sagrado más antiguo de la India escrito en sánscrito, se menciona que la bebida sagrada llamada soma se ingiere de la orina de los que la han bebido primero. Esto llevó al etnomicólogo estadounidense, Gordon Wasson a plantear la hipótesis de que el soma, esa bebida euforizante, era un brebaje elaborado con el hongo Amanita muscaria. Como se dice en ese texto: “Hemos bebido el soma, nos hemos vuelto inmortales, hemos llegado a la luz, hemos encontrado a los dioses”.

Asimismo se sabe que en el año 900 a.C. un pastor abisinio notó que sus cabras cobraban energía tras ingerir un fruto rojo de un árbol al que posteriormente se le llamó el arbusto del café (coffea arabica). Igualmente se supone que los indios de los Andes observaron a las llamas cómo ingerían hojas de coca y vieron que aumentaba su vivacidad y resistencia, por lo que las copiaron. Todavía lo hacen hoy.

Importante para la evolución de la mente

El etnobotánico estadounidense Terence McKenna, en su libro El manjar de los dioses, llega incluso a especular con que las sustancias enteógenas han podido tener una importancia en el desarrollo de la mente humana. Lo cito textualmente: “Mi argumento es que la mutación producida por componentes psicoactivos en la dieta humana temprana influyó directamente en la rápida reorganización de las capacidades de procesamiento de la información del cerebro. Los alcaloides de las plantas, particularmente los compuestos alucinógenos como la psilocibina, la dimetiltriptamina (DMT) y la harmalina, pueden ser los factores químicos de la dieta protohumana que catalizaron la emergencia de la autoconsciencia humana. La acción de los alucinógenos, presentes en muchas plantas comunes, mejoró nuestra facultad de procesar la información o sensibilidad ambiental y, por lo tanto, contribuyó a la repentina expansión del tamaño del cerebro humano”.

Por cierto, nuestra glándula pineal produce DMT y no sabemos por qué. Asimismo hay que mencionar que, probablemente como resultado de una interacción ancestral entre el ser humano y los enteógenos, tenemos en el cerebro receptores para cannabinoides.

El surgimiento de la espiritualidad en el ser humano estaría ligado a la activación de estructuras cerebrales que pertenecen a lo que se llama sistema límbico o cerebro emocional. Esta activación tuvo lugar probablemente de manera espontánea, en los ensueños, copiando a animales que ingerían sustancias enteógenas o mediante técnicas activas o pasivas, que conducen al éxtasis, ya descritas.

La activación de algunas estructuras del cerebro emocional proporciona placer, de manera que una vez activadas llevarían al ser humano a volver una y otra vez a conseguir activarlas de nuevo. Es sabido que este placer se produce por sustancias que el propio cerebro genera: las llamadas endorfinas, sustancias parecidas a la morfina que el cerebro utiliza como analgésicos.

Sin ellas, los atletas de alto rendimiento, corredores de maratón y todos aquellos que realizan ejercicios extenuantes, no podrían hacerlo por el dolor que el ácido láctico produce en los músculos. La desventaja es que muchos de estos individuos se vuelven adictos a estos ejercicios. Hay autores que sostienen que las endorfinas no son adictivas, pero el hecho es que hay individuos que son adictos a ciertos ejercicios.

Religión y éxtasis

¿Qué relación habría entre el éxtasis referido anteriormente y la religión? En mi libro El cerebro espiritual, he dicho que el éxtasis sirve para acceder a lo que he llamado una segunda realidad, entendiendo por la primera realidad la realidad cotidiana en la que vivimos normalmente.

Precisamente en ese libro se dice que aunque solemos asociar la espiritualidad con la religión, esto no es siempre correcto, ya que si bien es cierto que no se entiende la religión sin espiritualidad, la espiritualidad puede perfectamente existir sin religión, como lo prueban lo que se han llamado corrientes filosóficas como el budismo, el jainismo, el sintoísmo, el taoísmo, el confucianismo y una parte del hinduismo, que no son religiones porque no tienen dioses.

Y en El cerebro espiritual defino la espiritualidad de la manera siguiente: “El sentimiento o impresión subjetiva de alegría extraordinaria, de atemporalidad y de acceder a una segunda realidad que es experimentada más vívida e intensamente que la realidad cotidiana y que está producida por una hiperactividad de estructuras del cerebro emocional”.

Como todas las definiciones no abarcan todos los fenómenos, aquí quise hacer hincapié en lo que se refiere a lo que llamo segunda realidad. Hay, desde luego, experiencias que pueden llamarse espirituales, como las experiencias estéticas, musicales, artísticas en general, que nos conmueven profundamente y que no son extáticas.

Para que estas experiencias espirituales se conviertan en religión tienen que haber habido personas que hayan tenido esas experiencias espirituales profundas y que lo hayan comunicado a sus seguidores. Ese es el caso de todos los fundadores de religiones.

En el cristianismo es el caso de Pablo de Tarso, pero también de Jesús en el bautismo, en el desierto y en la transfiguración en el monte Tabor. En el islamismo en la cueva de Hira cuando Mahoma recibe presuntamente las revelaciones del arcángel Gabriel. Moisés, figura importante para el judaísmo, cristianismo, islam, mormonismo y bahaísmo, tiene unas revelaciones en el monte Horeb, en el que vio una zarza ardiendo que no se consumía y desde allí le habló Dios. Y podríamos mencionar muchos otros.

Desactivando el yo

¿Cuáles serían, pues, las bases neurobiológicas de esos estados alterados de consciencia? Tanto las drogas enteógenas como las endorfinas afectan al sistema dopaminérgico, sea estimulándolo o afectando a la serotonina, que inhibe las neuronas dopaminérgicas y produce esos estados alterados de consciencia.

Según varios autores, esos fenómenos se producen cuando la corteza prefrontal es regulada a la baja debido a la desinhibición de la dopamina por la serotonina. El resultado es una desactivación del sentido del yo y el surgimiento de otro aspecto de la identidad proveniente de estructuras cerebrales más antiguas. Estructuras más primitivas, filogenéticamente hablando, imponen su dinámica al cerebro en su totalidad.

Esta es la razón por la que en El cerebro espiritual hablo de regresión. Por regresión se entiende un regreso de la mente a un estadio o nivel de funcionamiento anterior al habitual. El pensamiento lógico y consciente se pierde, siendo sustituido por un pensamiento onírico, emocional, a una consciencia pre-verbal, no dualista, arcaica.

Hay que aclarar que esta regresión no es la regresión de la que hablan los psicoanalistas, pues yo no la considero patológica. Por eso se entiende que en religiones o corrientes espirituales orientales se diga que para acceder a la iluminación hay que anular el yo.

A este respecto quisiera mencionar que en el evangelio gnóstico de Santo Tomás se dice: “Cuando convirtáis los dos en uno, cuando hagáis lo que está dentro igual a lo que está fuera y lo que está fuera a lo que está dentro, y lo que está arriba a lo que está abajo, cuando convirtáis lo masculino y lo femenino en una sola cosa…entonces entraréis en el Reino de los Cielos. Mi interpretación diría que cuando anulemos la consciencia egoica dualista, podremos acceder a la consciencia límbica, en ese texto caracterizada como el Reino de los Cielos.

Y San Agustín dice: Noli foras ire in teipsum reddi: in interiore homine hábitat veritas, es decir: “No vayas fuera, entra en ti mismo: en el hombre interior habita la verdad”.

Estado pre-verbal

Una de las características de esta regresión sería la inefabilidad, la dificultad para describir verbalmente la experiencia, por lo que se puede hablar de un estado pre-verbal.

Jakob Böhme, el gran místico cristiano alemán se refiere así a la experiencia mística: “¿Qué lengua puede hacer otra cosa que balbucear como un niño que está aprendiendo a hablar”.

Pero también San Francisco de Sales, obispo católico de Ginebra, describe la llamada oración de la quietud: “En este estado, el alma es como un niño de pecho a fin que la leche se deslice hacia su boca sin que él tenga siquiera que mover los labios”.

Los autores Raymond Prince y Charles Savage, que escriben un capítulo en el libro La experiencia mística tituladoLos estados místicos y el concepto de regresión, dicen que mientras que la regresión psicológica es una retirada patológica sin retorno, el estado místico sería una retirada controlada con retorno.

También el psicólogo y neurólogo francés Pierre Janet habla de abassement du niveau mental, o sea de un descenso de nivel mental, o que el funcionamiento psíquico ha descendido a un tipo de característica de un estadio más temprano de desarrollo personal, refiriéndose a éxtasis de una de sus pacientes llamada Madeleine. La propia Madeleine lo expresaba así: “Dios me ha llevado al estado dichoso del niño pequeño”.

Volviendo a las bases neurobiológicas de los estados alterados de consciencia, el psicólogo de la Universidad de Phoenix, en Arizona, Fred H. Previc, dice que la dopamina está implicada en estados alterados de consciencia, en los ensueños y alucinaciones, así como en experiencias religiosas. Previc asevera que ciertos trastornos psicológicos como el trastorno bipolar, el trastorno obsesivo-compulsivo y la esquizofrenia, están asociados a una actividad religiosa aumentada, a experiencias y prácticas religiosas, implican una hiperactivación de la dopamina.

El profesor de neurología de la Universidad de Boston, Patrick McNamara, sostiene que existe una estrecha relación entre la dopamina y la religiosidad. Esto explicaría por qué en la enfermedad de Parkinson, en la que disminuye la dopamina, también disminuye la religiosidad de los pacientes.
Origen de la religión

Pasemos ahora a explicar lo que se especula actualmente sobre el origen de la religión. No existe unanimidad entre los expertos sobre si los neandertales, que vivieron desde hace 230.000 hasta hace 28.000 años y que se mezclaron con el Homo sapiens, eran religiosos o no: lo único que sabemos es que enterraron a sus muertos con ocre rojo y con diversos objetos que algunos interpretan como ofrendas y que por ello atribuyen a esta especie quizá la consciencia de una existencia tras la muerte. Parece claro que los neandertales exploraban cuevas profundas supuestamente con el propósito de inducir estados alterados de consciencia. Asimismo se supone que el chamanismo se pudo originar en el tiempo de los neandertales.

Sin embargo, muchos autores suponen que la religión podría haber surgido en la llamada “explosión cultural” que tuvo lugar aproximadamente en la transición del Paleolítico Medio al Superior, hace unos 40.000 o 50.000 años.

El Homo sapiens se origina en África hace unos 200.000 años. Pero las expresiones culturales, como las pinturas parietales, tienen una edad mucho más tardía. ¿Por qué, se preguntan los paleoarqueólogos, se tardan unos 150.000 años para que se produzca esa explosión cultural? La respuesta que algunos autores dan es que se produjo una mutación que fue responsable del surgimiento del arte, de la música, de la religión y probablemente también del lenguaje sintáctico.

Respecto al surgimiento del pensamiento religioso todo son, como dije al principio, especulaciones pero que representan aproximaciones que supongo cada día serán más precisas.

El profesor de psicología de la Universidad de Oxford, Justin Barrett, ha planteado la hipótesis de la existencia de un módulo mental fundamental al que llama hyperactive agency detection device (dispositivo hiperactivo de detección de agencia), entendiendo por agencia la capacidad de acción. Sería la tendencia humana y de otros animales a responder a situaciones como si hubiese un agente con un propósito determinado, la causa de los sucesos que percibimos. Este dispositivo tendría un beneficio claro de supervivencia porque habría permitido a nuestros ancestros sobrevivir a los depredadores.

Para Barrett, nuestro sistema de detección de agentes está sesgado hacia la super-detección. Y la razón es simple: en cualquier situación es más ventajoso para el individuo sobre-detectar un agente que minusvalorarlo. El gasto en los falsos positivos, es decir, ver agentes donde no los hay, es mínimo; por el contrario, el gasto en no detectar agentes cuando realmente están presentes – sean predadores o presas – puede ser muy alto y poner en peligro incluso la vida del individuo. Como alguien ha dicho: “Es mejor engañado que muerto”.

Antropomorfismo sistemático

Otro autor, el profesor de antropología de la Universidad de Yale, Stewart Elliot Guthrie, en la misma línea argumentaba que las conjeturas del animismo aportaría ventajas selectivas aunque esas suposiciones fuesen falsas. Guthries es autor de un interesante libro titulado Faces in the Clouds (Caras en las nubes), título que se refiere a un texto del empirista escocés David Hume, en el que defiende la existencia de esos mecanismos hiperactivos de detección de agentes, dispositivo que ha sido muy adaptativo en nuestro pasado evolutivo. La religión se puede entender mejor como un antropomorfismo sistemático, o sea, la atribución de características humanas a cosas o sucesos o personas no humanos.

En línea con este antropomorfismo habría que citar a Jenófanes de Colofón, poeta y filósofo griego del siglo VI a. C. que decía: “Los etíopes dicen que sus dioses son chatos y negros, mientras que los tracios dicen que los suyos tienen los ojos azules y son pelirrojos. Pero si los bueyes y los caballos tuviesen manos, o fuesen capaces de pintar con sus manos y hacer los trabajos que hacen los humanos, los caballos pintarían la forma de los dioses como si fuesen caballos, los bueyes semejantes a los bueyes”.

Y Voltaire, parafraseando a Jenófanes y haciendo gala de su estilo burlón, decía: “Si las cucarachas tuviesen una noción de dios se lo imaginarían probablemente como una cucaracha muy grande y poderosa”.

Stewart Guthrie dice que el animismo parece ser intrínseco a la percepción, ya que se trata de descubrir la máxima significación posible para interpretar cosas y sucesos con el modelo más significativo. El antropomorfismo se parece mucho al animismo, ya que ambos fenómenos provienen de la búsqueda de organización y significado y ambos los sobreestiman.

Otro antropólogo francés, Scott Atran, ha propuesto que este módulo mental para la detección de agencia se extendió desde la función de detección de predadores a la percepción automática de otros fenómenos. El animismo sería el resultado de procesos cognitivos normales, generando la tendencia a suponer que las acciones de cualquier agente invisible serían responsables de sucesos de origen desconocido. Hay que recordar que la hipótesis de Edward Tylor sobre el origen de la religión está basada en el animismo.

La autoscopia

Por cierto, el animismo parece ser más antiguo que el ser humano. Charles Darwin, en su libro The Descent of Man, que se tradujo al español como El origen del hombre, publicado en 1871, relataba lo siguiente:

“La tendencia que tienen los salvajes a imaginarse que los objetos o agentes naturales están animados por esencias espirituales o vivientes, puede comprenderse por un hecho que he tenido ocasión de observar en un perro mío. Este animal, adulto y muy sentible, estaba tendido sobre el césped, un día muy cálido, a alguna distancia de un quitasol, sobre el que no hubiera fijado la atención si alguien hubiese estado cerca de aquel objeto. Pero la ligera brisa que soplaba agitaba el quitasol a menudo, y a cada movimiento el perro prorrumpía en ladridos. A mi modo de ver, debía formarse la idea de una manera rápida y consciente de que aquellos movimientos sin aparente causa indicaban la presencia de alguien que los produjese, que no tenía ningún derecho a estar por aquellos sitios”.

Respecto a lo que dice Scott Atran, es evidente que el ser humano siempre que se ha enfrentado a un suceso cuya causa natural desconocía lo ha atribuido a entidades metafísicas, como el alma, o a seres sobrenaturales, como los dioses. Cuando se encontró una explicación natural a esos fenómenos, las entidades metafísicas y los seres sobrenaturales desaparecieron, como ocurrió, por ejemplo, con los eclipses, las erupciones volcánicas, los rayos y los truenos. Por eso se acuñó la expresión “Dios tapa-agujeros”.

Un ejemplo típico de este fenómeno lo constituye la llamada autoscopia, es decir lo que se produce en las experiencias cercanas a la muerte, en la que se crea un desdoblamiento de la personalidad y la segunda persona se separa de la primera y se eleva en el espacio y observa a la primera persona que yace en el lecho. Se interpretó como que cuando la persona va a morir el alma sale del cuerpo y vuelve cuando de manera espontánea el sujeto vuelve a la vida o es reanimado por algún médico.

Sin embargo, hoy se puede estimular una circunvolución cerebral llamada el giro angular y producir experimentalmente la autoscopia. Lo ha hecho un investigador en Lausanne llamado Olaf Blanke. Es más, dependiendo de la intensidad de la corriente de estimulación, este experimentador podía subir y bajar a placer a esa segunda persona, lo cual es difícilmente compatible con la hipótesis del alma.

El especialista en religiones comparadas, de la Universidad de Helsinki, Ilkka Pyysiäinen, distingue tres mecanismos cognitivos que contribuyen al razonamiento de agencia, o sea al animismo, mecanismos que tendríamos todos de manera innata.

Cableados por la religión

El primero ya lo hemos descrito: el dispositivo hiperactivo de detección de agencia. El segundo sería la comprensión hiperactiva de intencionalidad, o sea la tendencia a postular mentalidad y ver sucesos como causados intencionadamente en ausencia de cualquier agente visible. Y el tercero sería el razonamiento hiperactivo teleo-funcional, es decir, la tendencia a ver objetos como que existen con un propósito. Yo añadiría un cuarto al que he llamado el mecanismo o dispositivo arque-teleológico, o sea la tendencia a buscar en cualquier suceso una causa y un fin.

Volviendo a los posibles orígenes de la religión, Michael Winkelman, mencionado anteriormente, es de la opinión que estaríamos cableados para la religión. Yo no estoy de acuerdo con esta opinión y coincido más con Barbara King, antropóloga de la Universidad de Oklahoma, que en su libro Evolving God: a provocative view of the origins of religion (Desarrollando a dios: una opinión provocativa de los orígenes de la religión), relata que en estudios con gemelos se ha podido mostrar de manera significativa que la espiritualidad, pero no la religión, es heredable.

Esto confirma mi opinión de que la espiritualidad es anterior a la religión y puede conducir a ella o no, como vemos en muchas corrientes espirituales y filosóficas que no tienen dioses y, por tanto, no pueden considerarse como religiones como ya mencionamos al principio.

Un autor que se ha distinguido por intentar explicar los orígenes de la religión es el antropólogo estadounidense de origen francés, Pascal Boyer, que en su libro Religion explained (La religión explicada), parte de la base de que la aclaración de las creencias y conductas religiosas hay que buscarla en la manera de funcionar de nuestra mente.

Tener un cerebro como el nuestro no implica, según él, tener una religión, pero sí la posibilidad de adquirirla. Aquí estaría yo también de acuerdo volviendo a mi opinión de que tenemos una predisposición genética para la espiritualidad, pero no para la religión, ya que esa espiritualidad, como dije anteriormente, puede conducir a la religión o no.

Spandrel

Varios autores han planteado la cuestión del origen de la religión en nuestra mente desde el punto de vista evolutivo como un spandrel, palabra utilizada por el paleontólogo de Harvard ya fallecido Stephen Jay Gould y el genetista Richard Lewontin en 1979.

La traducción de spandrel al español es enjuta y es la parte más o menos triangular que queda entre dos arcos, o entre un arco y el rectángulo que lo rodea y que suele utilizarse por los arquitectos para colocar imágenes, flores, o cualquier otro tipo de adornos. Desde el punto de vista evolutivo, eso significa que la religión no estaría determinada por un módulo cerebral, sino que sería el fruto adicional y no expresamente querido del funcionamiento de otros módulos cerebrales.

Recientemente se ha hablado mucho sobre la llamada theory of mind (teoría de la mente), también llamada mentalización, que se define como la capacidad de atribuir estados mentales, como creencias, intenciones, deseos, conocimientos, etc. a otras personas. Se llama teoría de la mente porque cada ser humano sólo puede intuir la existencia de su propia mente por intuición y no tiene ningún acceso directo a la mente de otra persona. Así que se teoriza sobre la existencia de procesos mentales ajenos.

Se supone que esta capacidad es innata en primates. La empatía es un concepto relacionado con la teoría de la mente y se sabe que se debe a las llamadas neuronas espejo, encontradas en el lóbulo frontal por mi amigo Giacomo Rizzolatti y colaboradores de la Universidad de Parma.

Estas neuronas disparan cuando un animal, un macaco, se lleva un alimento a la boca, pero también lo hacen cuando el animal está inmóvil y observa el mismo movimiento en el experimentador. Las neuronas “copian”, “reflejan”, de ahí el nombre, la conducta de la persona. Dicho coloquialmente, son las que nos permiten ponernos en la piel de los demás.

Pues bien, esta empatía falta en los niños autistas, lo que hace imposible que entiendan y anticipen la conducta y los sentimientos de los demás y por eso se recluyen en sí mismos y se aíslan del entorno. En otro orden de cosas se ha podido constatar mediante técnicas de neuroimagen que rezar activa las mismas regiones cerebrales que utilizamos cuando interaccionamos con y pensamos sobre otras personas.

Hombres y mujeres, diferentes

Lo curioso es que se ha observado que las personas con trastornos autistas, que tienen problemas con la teoría de la mente, son menos religiosas que sujetos controles. Mientras más profundo era el autismo, menos probable era que esa persona creyese en Dios.

Estos resultados están en consonancia con el hecho muchas veces comprobado que los hombres suelen ser menos religiosos que las mujeres, y precisamente los hombres son también menos hábiles que las mujeres en entender los estados mentales de las demás personas.

Con otras palabras: las mujeres son mejores en la teoría de la mente, más empáticas. Los investigadores de estos estudios concluyeron que tanto los hombres como los autistas creen menos en Dios porque interpretan el mundo menos personalmente que las mujeres.

Esto no es de extrañar porque sabemos que los creyentes tratan intuitivamente a sus dioses como agentes intencionales, que tienen estados mentales y que entran en relaciones sociales con los humanos, que tienen superpoderes para aliviar los asuntos que preocupan al ser humano, que responden a sus deseos y que controlan su conducta social. Por eso, cuando los creyentes rezan o hablan con sus dioses, se activan en el cerebro las áreas que son determinantes para la teoría de la mente o mentalización.

Resumiendo lo dicho hasta ahora: La espiritualidad es inherente al ser humano porque se genera en el cerebro, en las regiones conocidas como el sistema límbico o cerebro emocional. La hiperactivación de estas estructuras genera una especie de segunda realidad, si por primera realidad llamamos a la realidad cotidiana. Esta segunda realidad suele ser placentera y el ser humano, a lo largo de la Historia, la ha buscado siempre con diversas técnicas o con la ingesta de sustancias enteógenas.

 

La segunda realidad

El acceso a esta segunda realidad, como han hecho todos los místicos de todas las religiones, es considerada aquí como una regresión, una vuelta a un estado anterior de consciencia, sobre todo teniendo en cuenta que el cerebro emocional es filogenéticamente hablando anterior a la corteza cerebral y la capacidad racional del ser humano.

La espiritualidad puede, pero no tiene, que conducir a la religión. Muchas corrientes espirituales lo demuestran. Ahora bien, la espiritualidad es la base de toda religión.

No me quedo satisfecho con estas explicaciones. Son aún muy rudimentales, pero sí tengo la convicción de que la ciencia irá avanzando también en este terreno. Falta por saber si Edward Tylor tiene razón y la religión se caracterizaría por la creencia en seres espirituales, por qué y cuándo el ser humano da ese paso que contradice cualquier consideración racional y es, como dicen los anglosajones, contraintuitivo, es decir que está en contra de nuestro sentido común.

Que estas creencias sean fruto de la función cerebral no dice gran cosa, aunque para algunos represente una novedad. A fin de cuentas, sin cerebro difícilmente podríamos creer, pensar o gozar. Y muy probablemente sin cerebro emocional no tendríamos ni creencias, ni espiritualidad ni religión.

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Tomado de Tendencias 21.Net

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(*) Francisco J. Rubia es Catedrático emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad.  Miembro numerario de la Real Academia Nacional de Medicina y Vicepresidente de la Academia Europea de Ciencias. Es el editor del Blog Neurociencias de Tendencias21, donde pueden consultarse sus artículos, conferencias y sus libros. Este artículo corresponde a la conferencia pronunciada por el autor en la Universidad de Verano, Santander,  el 19 de julio de 2017, bajo el título: Surgimiento de la espiritualidad y la religión en el ser humano.
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Kulturtulum forma parte de la Sección cultural de la Revista RafTulum.
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Olvidar cosas nos hace más inteligentes

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Blake Richards, en su laboratorio. University of Toronto.   Foto: Tendencias21.Net

 

Olvidar cosas nos hace más inteligentes

 

El cerebro debilita conexiones neuronales para que no se acumulen recuerdos superfluos

El cerebro selecciona los recuerdos que son pertinentes y debilita conexiones sinápticas para evitar la acumulación de recuerdos superfluos. Al mismo tiempo, genera nuevas neuronas donde guarda los recuerdos que son necesarios para adoptar una buena decisión. Eso explica por qué los niños olvidan muchas cosas y por qué no tenemos recuerdos anteriores a los 4 años de edad.

La memoria no pretende evocar la información más precisa, sino la más útil, por lo que olvidar algunas cosas lo que permite en realidad es tomar la decisión más inteligente, según un estudio de la Universidad de Toronto cuyos resultados se publican en la revista Neuron.

Los investigadores explican en su artículo que existen mecanismos neuronales que favorecen la pérdida de memoria, y que esos mecanismos son diferentes a los que están implicados en la acumulación de recuerdos.

En realidad, añaden, el cerebro no almacena todos los datos, ya que lo que hace es olvidar la información no pertinente para concentrarse en las cosas que van a ayudar a tomar una decisión en el día a día. El verdadero objetivo de la memoria es optimizar la toma de decisiones, señalan.

La investigación neurobiológica tradicional sobre la memoria ha tendido a centrarse en los mecanismos celulares involucrados en el almacenamiento de la información, conocida como persistencia, pero se ha prestado mucha menos atención a los mecanismos involucrados en el olvido, también conocido como transitoriedad, que ha sido el objeto de esta investigación.

A menudo se supone que una incapacidad para recordar significa un fracaso de los mecanismos implicados en el almacenamiento o recuperación de información. La realidad es que una memoria eficaz no consiste en la acumulación de datos, ya que puede resultar contraproducente. Olvidar lo superfluo ayuda al cerebro a concentrarse sobre lo importante.

Los investigadores, Blake Richards y Paul Frankland, explican que el cerebro tiene dos motivos para olvidar algunas cosas. Por un lado, el olvido nos ayuda a adaptarnos mejor a las nuevas situaciones, abandonando los recuerdos inmediatos que no necesitamos.

Por otro lado, el olvido nos permite generalizar los acontecimientos pasados para ayudarnos a tomar las decisiones relativas a las nuevas realidades, un concepto que en inteligencia artificial se conoce como regularización.

Este principio tiene como objetivo obtener modelos informáticos que aprenden a hacer generalizaciones basadas en grandes cantidades de datos. Para hacer esto, hay que olvidar algunos  detalles y priorizar la información básica que es necesaria para las decisiones.

Mecanismos del recuerdo

En un comunicado de la universidad de Toronto, Richards explica que si, cuando vamos por la vida, el cerebro estuviera emitiendo constantemente recuerdos potencialmente contradictorios entre sí, nos impediría tomar una decisión adecuada.

Para conseguirlo, el cerebro debilita las conexiones sinápticas (entre neuronas) que permiten codificar la memoria (para evitar que se almacene el recuerdo y se disipe como si nada).

Al mismo tiempo, genera conexiones nuevas a partir de células madre. Estas nuevas neuronas se integran en el hipocampo, remodelan los circuitos existentes y de esta forma dificultan el acceso de la memoria a ciertos recuerdos.

 Esto explica por qué los niños olvidan muchas cosas: su cerebro infantil está produciendo nuevas neuronas constantemente. Y también explica por qué no tenemos por lo general recuerdos anteriores a los cuatro años de edad.

 La conclusión principal de esta investigación es que lo mejor para almacenar recuerdos es no memorizarlo absolutamente todo, señala Richards. “El éxito de la memoria es hacer de usted una persona inteligente que puede tomar decisiones teniendo en cuenta las circunstancias, y un aspecto importante para ayudar a hacer eso es ser capaz de olvidar alguna información”.

Aunque olvidar cosas parece a veces molesto, e incluso puede alertar sobre la existencia de problemas más serios, esta nueva investigación sugiere que un cierto nivel de olvido es un mecanismo natural del cerebro para hacernos más inteligentes.

Referencia
The Persistence and Transience of Memory. Neuron, Volume 94, Issue 6, p1071–1084, 21 June 2017. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.neuron.2017.04.037
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Científicos chinos derrumban otra frontera cuántica

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Imagen: Mediengestalter

 

Científicos chinos derrumban otra frontera cuántica

 

Trasladan por el espacio una imagen sin necesidad de partículas, aprovechando la función de onda de las fases de la luz

Por primera vez, científicos chinos han enviado información de un lado a otro del espacio sin necesidad de una partícula de apoyo. Lo han conseguido aprovechando las fases de la luz, que viajan como ondas en vez de partículas, para enviar una imagen en mapa de bits de un nudo chino, en blanco y negro. Luego fueron capaces de reconstruir la imagen que se hallaba repartida en las diferentes fases de la luz empleadas para el experimento.

Científicos  chinos han conseguido por primera vez enviar una información de un lado a otro del espacio sin necesidad de un vehículo que transporte la información. Se trata de una nueva proeza cuántica, es decir, ocurrida en el mundo de lo infinitamente pequeño, el universo no sometido a las leyes de la física que condicionan el mundo ordinario.

En el mundo cotidiano, el envío de una información de un lugar a otro requiere un soporte que lo recoge en un extremo y lo lleva al otro extremo. Por ejemplo, en las comunicaciones modernas la información viaja en forma de trenes de unos y ceros, montada encima de los electrones que recorren las redes de telecomunicación.

Antes de este descubrimiento, en el mundo cuántico habían dado con otra forma de enviar información, se ha llamado teleportación o teletransportación cuántica.

Con este sistema, los físicos habían conseguido transportar la información contenida en una partícula de un lado a otro, sin necesidad de un cable que una los extremos o de una señal que cruce el espacio. Este sistema se basa en el así llamado entrelazamiento cuántico, una propiedad de las partículas elementales.

Mediante  el entrelazamiento, dos partículas que están indisolublemente unidas, registra cada una de ellas instantáneamente lo que le ocurre a la otra. Si en una de ellas ponemos una información, automáticamente esa información aparecerá en la otra partícula, aunque ambas estén separadas entre sí. Pero son necesarias dos partículas al menos para que la información pueda ser transportada.

El entrelazamiento cuántico es la base de tecnologías como la computación cuántica, la criptografía cuántica, y la teleportación cuántica.

Nuevo sistema

El nuevo sistema que han conseguido los científicos chinos se llama comunicación cuántica contrafactual y, aunque hace tiempo que algunos físicos la habían imaginado, hasta ahora no había sido comprobada.

Este sistema no se basa en el entrelazamiento cuántico, sino en el así llamado Efecto Zeno, que permite trasladar un estado cuántico de un sitio a otro, sin que ninguna partícula o soporte sea necesario.

Lo que han hecho los científicos es usar ese estado cuántico para trasladar una imagen en  mapa de bits de un nudo chino (la forma singular de la tradición china de anudar hilos para formar figuras complejas), de un lugar del espacio a otro sin apoyarse en ninguna partícula.

Una imagen en mapa de bits es una estructura o fichero de datos que representa una rejilla rectangular de píxeles o puntos de color, denominada matriz, que se puede visualizar en un monitor o dispositivo similar. En este experimento se ha usado una imagen de un nudo chino con sólo dos colores, el blanco y el negro.

Ondas, que no partículas

El traslado de la imagen lo han conseguido basándose en el hecho de que todas las partículas de luz pueden ser descritas como ondas, más que como partículas. Mientras que una partícula ocupa un lugar en el espacio y tiene masa, una onda se extiende en el espacio transportando energía sin necesidad de materia. Las partículas elementales tienen esta dualidad, pudiendo comportarse indistintamente como ondas o partículas.

Lo que han hecho los científicos chinos es incorporar la información de la composición del nudo chino (trasladada a una imagen en mapa de bits) a mensajes de luz, que al trasladarse como ondas, no han necesitado partículas para llevarla a otro sitio.

Explican los investigadores que la idea se les ocurrió pensando en la holografía, que permite registrar no sólo la amplitud o intensidad de la luz, sino también sus fases (profundidad).  La fotografía registra sólo la intensidad de cada onda luminosa reflejada en un objeto. La holografía, por el contrario, registra la profundidad y dirección, o fase, de la luz.

Por eso se preguntaron si esa fase de luz se podría usar para trasladar una imagen. La respuesta obtenida tras el experimento es que sí.

Después de que todos los bits de la imagen del nudo chino fueran transportados por este sistema, los científicos fueron capaces de reconstruir la imagen que se hallaba repartida en las diferentes fases de la luz empleadas para el experimento.

Los investigadores destacan que fue la fase de luz (su profundidad)  la que se utilizó para trasladar la información, y que la intensidad o amplitud de la luz fue irrelevante para el experimento.

Los resultados tendrán que ser verificados por otros investigadores para confirmar a todos los efectos que la comunicación cuántica contrafactual ha funcionado con este sistema.

Esta comunicación cuántica se llama contrafractual porque se comporta como si realmente no hubiera ocurrido. Un hecho contrafractual forma parte de un universo posible (el mundo cuántico en este caso), mientras que su efecto forma parte de nuestro mundo llamado real (el traslado de la imagen del nudo chino). Es la extensión de un concepto básicamente filosófico al mundo cuántico, como se ha hecho también, por ejemplo, con la ontología (un término procedente de la metafísica) a la informática.

 

Referencia

Direct counterfactual communication via quantum Zeno effect. PNAS, vol. 114 no. 19,  4920–4924. DOI:10.1073/pnas.1614560114

 

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Los procesos cuánticos no obedecen a la ley de causa y efecto

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Los procesos cuánticos no obedecen a la ley de causa y efecto

Científicos austriacos comprueban experimentalmente que no tienen orden causal

Físicos europeos han comprobado experimentalmente que los procesos cuánticos no tienen orden causal, lo que significa que las partículas no obedecen a la ley de causa y efecto. No es necesario que el gato de Schrödinger tome el veneno para que pueda aparecer muerto. El descubrimiento permitirá avanzar en ámbitos como la computación y las comunicaciones

Científicos de la Universidad de Viena han comprobado experimentalmente por primera vez que un proceso cuántico no posee un orden causal. Los científicos consideran que trabajar con este “desorden causal” les permitirá avanzar en ámbitos como la computación y las comunicaciones.

Que un proceso cuántico no posea un orden causal significa que en un estado de superposición,  los fotones o partículas de luz no obedecen a la ley de causa y efecto, según la cual los acontecimientos ocurren uno después del otro.

La superposición cuántica es un principio fundamental de la mecánica cuántica que sostiene que un sistema físico, por ejemplo un fotón, existe simultáneamente en varios estados a la vez (onda y partícula), si bien cuando se le intenta medir, pierde esa condición múltiple y se concreta en uno de sus estados posibles.

La superposición implica que los fotones pueden ser todas las cosas —en todos los estados y lugares— al mismo tiempo y que no obedecen las leyes de causa y efecto. Lo que han hecho los científicos de la Universidad de Viena es observar este “desorden causal” en un proceso cuántico y demostrar así que un proceso cuántico no posee un orden causal.

Para conseguirlo han cuantificado experimentalmente la superposición de estados. El ejemplo más emblemático de la superposición de estados fue ideado por el físico Erwin Schrödinger en 1935.

El gato de Schrödinger

Imaginó un gato encerrado en una caja que contiene dos recipientes, uno con comida y otro con veneno. Pasado un tiempo, ocurrirá que el gato optará, bien por comerse la comida o por probar el veneno. Dependiendo de su comportamiento, estará vivo o muerto.

Según el mundo cuántico, el gato está en realidad vivo y muerto a la vez, en una superposición de estados, hasta que un observador (el científico), abre la caja para ver lo que ha pasado y se concreta una de las opciones, dependiendo en gran parte del mismo observador.

Otra consecuencia de la superposición cuántica es que el orden de los acontecimientos está a su vez indefinido. Si volvemos al ejemplo del gato de Schrödinger, es como si el gato pudiera estar muerto (envenenado) antes de probar el veneno.

Y aunque Schrödinger ya señaló en su día que un gato, en realidad, no puede estar vivo o muerto a la vez, independientemente de que haya o no probado el veneno, los investigadores austriacos han demostrado por primera vez que en el mundo cuántico que esa superposición es real.

Cuidado al abrir la caja

El problema de la superposición es que al intentar «verla» o medirla, deja de existir, esto es, una partícula cuántica que era todas las cosas al mismo tiempo, de repente asume un estado definido. En resumen, si se abre la caja de Schrödinger se destruye el experimento.

Así, aquellos que pretenden demostrar la ausencia de orden causal deben deducirlo a partir de un algoritmo en lugar de por mediciones directas. Pero el equipo austriaco ha descubierto un modo indirecto de comprobarlo experimentalmente.

Se han valido de un concepto matemático denominado «testigo causal», diseñado por el equipo de Časlav Brukner, para demostrar por vez primera que un proceso cuántico no posee un orden causal. Formalmente, un testigo causal es una herramienta matemática para determinar si es posible describir un experimento sin tener que recurrir a estados  superpuestos.

En su experimento, los científicos se valieron de un dispositivo óptico para dividir un haz de luz en dos y se propusieron barajar el orden de los distintos caminos tomados. Para no perturbar este frágil proceso, crearon otro sistema cuántico encargado de «ofrecer una señal» al pasar la luz. El testigo causal midió este sistema cuántico adicional sin perturbar lo más mínimo la superposición.

El testigo causal confirmó que los fotones habían pasado por ambas operaciones cuánticas en dos órdenes secuenciales al mismo tiempo. Dicho de otro modo, pudieron «ver» al gato de Schrödinger vivir y morir a la vez y medir al mismo tiempo el grado de superposición de las dos situaciones.

«Nuestra demostración experimental es un progreso importante en este ámbito, pues demuestra una forma de extraer información de estos procesos sin perturbar su naturaleza cuántica», explicó Giulia Rubino, autora principal del estudio, en un comunicado de la Universidad de Viena.

Aunque anteriormente se han realizado estudios sobre la función de las relaciones causales en el mundo cuántico,  el equipo del proyecto austriaco logró transportar la teoría al laboratorio. El nuevo objetivo del equipo es crear superposiciones de procesos más complejos para desentrañar aún más las relaciones causales.

Referencia

Experimental verification of an indefinite causal order. Science Advances  24 Mar 2017: Vol. 3, no. 3, e1602589. DOI: 10.1126/sciadv.1602589

Tomado de Tendencias 21.Net

 

http://www.tendencias21.net/Los-procesos-cuanticos-no-obedecen-a-la-ley-de-causa-y-efecto_a43900.html

 

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“Retirarse siete días tiene positivos efectos neurofisiológicos”

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Foto: Brenkee

 

Retirarse siete días tiene positivos efectos neurofisiológicos

 

 

Un retiro espiritual de siete días tiene un impacto a corto plazo en la dopamina del cerebro y en la función de la serotonina, ha descubierto un estudio.

Estos efectos neurofisiológicos explican las poderosas emociones positivas que se viven en estas experiencias y la creciente búsqueda de estos espacios de paz para mejorar el bienestar.

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En la actualidad, cada día más personas acuden a retiros espirituales, meditativos y religiosos como una manera de restablecer su vida cotidiana y mejorar el bienestar.

Para comprender lo que pasa en el cerebro de las personas que acuden a estas prácticas, investigadores del Instituto Marcus de Salud Integrativa en la Universidad Thomas Jefferson estudiaron de cerca los comportamientos y reacciones de un grupo de voluntarios que participaron en un retiro controlado de siete días.

Los resultados se han publicado en Religion, Brain & Behavior.

El estudio se basó en la experiencia de 14 participantes cristianos con edades comprendidas entre los 24 y los 76 años. El estudio utilizó la tomografía computarizada de emisión de fotón único de DaTscan (SPECT) de los participantes durante el experimento. Y después del retiro, los participantes respondieron a una encuesta.

El retiro que se usó para el experimento se llama ignaciano, y está basado en los ejercicios espirituales desarrollados por San Ignacio de Loyola, el fundador de la orden católica de los jesuitas. Después de una misa de la mañana, los participantes pasaron la mayor parte del día en contemplación silenciosa, oración y reflexión y asistieron a una reunión diaria con un orientador espiritual.

El estudio descubrió que se producen cambios en los niveles de dopamina y de serotonina en los cerebros de los participantes en un retiro de siete días. Más concretamente, se observaron disminuciones significativas en la unión del transportador de dopamina en los ganglios basales y disminuciones significativas en la unión del transportador de serotonina en el mesencéfalo después del retiro.

Asimismo, la participación en el retiro también implicó en cambios significativos en una variedad de medidas psicológicas y espirituales.

El estudio muestra por primera vez los efectos neurofisiológicos, en particular los relacionados con la dopamina y la serotonina, que un retiro de siete días desencadena en los participantes.

La dopamina suele ser descrita como la responsable de sentimientos como el amor y las adicciones, por lo que se la considera la intermediaria del placer.

Por su parte, la serotonina es fundamental para el equilibrio psicológico, ya que el sentimiento de soledad e incluso la depresión son respuestas químicas a su carencia.

Más preguntas que respuestas

“Dado que la serotonina y la dopamina forman parte del sistema de recompensa y de los sistemas emocionales del cerebro, este descubrimiento nos ayuda a entender por qué estas prácticas resultan experiencias emocionalmente poderosas y positivas” para las personas que las viven, explica Andrew Newberg, MD, Director de Investigación del Instituto Marcus de Salud Integrativa, en un comunicado.

Exploraciones posteriores realizadas a los participantes en el retiro revelaron disminuciones en el enlace transportador de dopamina (5-8 por ciento) y en el transportador de serotonina (6,5 por ciento), lo que podría hacer que más neurotransmisores estuvieran disponibles para el cerebro.

Esto se asocia con emociones positivas y sentimientos espirituales. En particular, la dopamina es responsable de mediar en la cognición, la emoción y el movimiento, mientras que la serotonina está involucrada en la regulación emocional y el estado de ánimo.

Después de regresar del retiro, los participantes en el estudio respondieron a una serie de encuestas que mostraron mejoras significativas en su percepción de salud física, tensión y fatiga.

También informaron de un aumento de los sentimientos de auto-trascendencia que se correlaciona con el cambio en la dopamina vinculante.

Los resultados, aunque preliminares, sugieren que participar en un retiro espiritual puede tener un impacto a corto plazo en la dopamina del cerebro y en la función de la serotonina, y que esto podría relacionarse con diversas reacciones emocionales y espirituales.

“De alguna manera, nuestro estudio plantea más preguntas de las que responde”, dijo Newberg. “Nuestro equipo está intrigado respecto a qué aspectos del retiro causaron los cambios en los sistemas de neurotransmisores y si diferentes retiros producirían resultados diferentes.”

Espero que los estudios futuros puedan responder a estas preguntas”, concluyó.

Referencia

Effect of a one-week spiritual retreat on dopamine and serotonin transporter binding: a preliminary study. Religion, Brain & Behavior, Pages 1-14. DOI:http://dx.doi.org/10.1080/2153599X.2016.1267035

Tomado de: Tendencias 21.net

 

Confirman que el universo es un holograma

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Confirman que el universo es un holograma

 

Nuestra realidad de tres dimensiones emana de una superficie plana

 

Investigadores británicos, canadienses e italianos sugieren que han encontrado la prueba de que el Universo es un holograma. El estudio es básico, pero aporta nuevas pistas de reflexión para la física teórica.

Un estudio británico, canadiense e italiano aporta lo que los investigadores consideran la primera observación de que el universo es un inmenso holograma, según se informa en un comunicado.

Los astrofísicos y físico teóricos que analizan irregularidades en el fondo cosmológico difuso,  señalan que existen pruebas sustanciales que sostienen la explicación holográfica del universo.

Incluso afirman que existen tantas pruebas de que el universo es un holograma como las que apoyan la explicación tradicional de la inflación cósmica. Sus trabajos se han publicado en la revista Physical Review Letters.
La hipótesis del universo holográfico, aparecida en los años 90, sugiere que toda la información creada por nuestra realidad está contenida en una superficie de dos dimensiones.

El profesor Kostas Skenderis, de la Universidad de Southampton, explica: imagina que cada cosa que sientes, ves u oyes en tres dimensiones emana de un campo plano de dos dimensiones. La idea es similar a los hologramas clásicos, en los que las imágenes en 3D se encuentran codificadas en una superficie 2D, como ocurre con el holograma presente en una tarjeta de crédito.

Según esta hipótesis, nuestro universo sería algo así como ver en el cine una película en 3D. Vemos la altura, el ancho y la profundidad de las imágenes, pero en realidad emanan de una superficie plana, que es la pantalla cinematográfica.

La diferencia es que en nuestro universo nosotros podemos tocar las cosas y que por ello consideramos que estos objetos son reales, dentro de nuestra perspectiva.

Gracias a los telescopios

En las últimas décadas, los avances conseguidos gracias a los telescopios han permitido a los científicos detectar una gran cantidad de datos en el “ruido blanco”, las micro-ondas que proceden del momento en que el universo se originó.

Utilizando esta información, el equipo ha sido capaz de realizar comparaciones complejas entre las redes de características existentes en los datos de la teoría cuántica de campos.

Así han descubierto que la más simple de las teorías cuánticas de campos puede explicar todas las observaciones cosmológicas de los orígenes del universo.

Según el profesor Skenderis, la holografía es un paso adelante en la manera de pensar la estructura y la creación del universo. La relatividad general explica casi cualquier cosa de lo infinitamente grande, pero ayuda poco a entender los orígenes y los mecanismos de la realidad a nivel cuántico.

Algunos piensan que el concepto de universo holográfico tiene la capacidad potencial de reconciliarlos a ambos. Dedo añadir que (nuestro estudio) es una prueba muy básica que se basa únicamente en las observaciones del fondo cosmológico difuso. Aún es necesario ver qué ocurre con la aceleración creciente del universo y comprobar que las observaciones del fondo cosmológico difuso contradicen ó no las observaciones de las estrellas y las galaxias.

 

Referencia

Afshordi N, Corianò C, Delle Rose L, Gould E, Skenderis K. From Planck Data to Planck Era: Observational Tests of Holographic Cosmology. Phys Rev Lett. 2017;118(4). doi: 10.1103/physrevlett.118.041301
Tomado de Tendencias 21.Net

http://www.tendencias21.net/Confirman-que-el-universo-es-un-holograma_a43669.html

 

 

 

 

“La inteligencia puede aumentarse mediante estimulación cerebral” (la ciencia confirma al ancestral tantra)

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Human head and brain. Different kind of waveforms produced by brain activity shown on background. Digital illustration.

 

“La inteligencia puede aumentarse mediante estimulación cerebral”

(la ciencia confirma al ancestral Tantra)

 

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La inteligencia puede aumentarse mediante estimulación cerebral

La estimulación magnética transcraneana (EMT) desarrolla la capacidad intelectual

Investigaciones desarrolladas en el Centro para la Mente, asociado a la Universidad de Sydney, han descubierto que la estimulación magnética transcraneana, una tecnología aplicada para el tratamiento del autismo, mejora la capacidad intelectual de las personas, capacitándolas para comprender arduas teorías científicas y resolver difíciles problemas matemáticos.

El trabajo suscita nuevos interrogantes acerca de los límites de la inteligencia humana y, en general, sobre el funcionamiento del cerebro.

Por Eduardo Martínez.

La estimulación magnética transcraneana (EMT), una técnica que consiste en estimular magnéticamente zonas profundas del cerebro, puede liberar zonas cerebrales responsables de la actividad inteligente de alto nivel, posibilitando así que personas con limitaciones intelectuales sean capaces de comprender arduas teorías científicas o de adquirir conocimiento complejos.

La EMT actúa sobre los campos electromagnéticos que genera el cerebro y se emplea ordinariamente para el tratamiento de las depresiones.

Sin embargo, esta tecnología permite al mismo tiempo aumentar la capacidad intelectual de las personas, según ha revelado el director del Center for The Mind y profesor de la Universidad de Sydney, Allan Snyder, en una entrevista aparecida en The New YorK Times Magazine.

El descubrimiento ha revolucionado las investigaciones sobre la exploración funcional del cerebro a través de técnicas electromagnéticas.

Los investigadores comenzaron estudiando el comportamiento de pacientes autistas que destacaban por sus talentos intelectuales.

Partiendo del hecho de que grandes sabios como Einstein o Newton eran de alguna forma autistas, los investigadores concibieron la hipótesis de que las excepcionales cualidades intelectuales de estos genios se debían no a que poseían un cerebro extraordinario, sino más bien a que padecían un defecto en el funcionamiento cerebral que les impedía mantener relaciones sociales normales.

Genio y función

La teoría se basa en que cuando una zona del cerebro no desempeña su función por estar dañada, otra parte del cerebro “destapa” sus habilidades.

Por ello, asumiendo que el daño causado a una parte del cerebro, el lóbulo frontal temporal izquierdo, desbloquea la capacidad creativa del resto del órgano, los investigadores australianos experimentaron con voluntarios que se prestaron al bloqueo temporal de las señales cerebrales relacionadas con la atención cotidiana, lo que produjo el efecto de liberar capas más profundas del cerebro capaces de asimilar trabajos intelectuales complejos.

El trabajo se centró sobre voluntarios a los que se medía su capacidad de dibujar, corregir y realizar difíciles operaciones matemáticas. Se aplicó la EMT para acallar transitoriamente la actividad del hemisferio izquierdo del cerebro donde están los centros del habla y de la memoria. El 40 por ciento de ellos adquirió habilidades intelectuales extraordinarias en tan sólo quince minutos.

El trabajo de Snyder suscita nuevos interrogantes acerca de la forma en que entendemos los límites de la inteligencia humana y, en general, el funcionamiento del cerebro. Asimismo, esta investigación suscita reservas en algunos segmentos de la comunidad científica, por considerar que hacen falta más trabajos experimentales para verificar la hipótesis de que el genio, al igual que el autismo, procede de la alteración de algunos circuitos neuronales.

Dudas y promesas

La técnica EMT está siendo aplicada desde 1985 como terapia para el tratamiento de algunas enfermedades mentales como la depresión, las obsesiones, la esquizofrenia e incluso el Alzeimer, pero de la misma forma que unos científicos la consideran una terapia prometedora, otros dudan de su eficacia.

La aplicación a zonas específicas del cerebro de una sonda que genera un campo magnético de baja frecuencia, tal como hace la EMT, se ideó originalmente como un sistema para la exploración del sistema nervioso.

Pronto se descubrió que la EMT modificaba la liberación de sustancias químicas específicas del cerebro, como la serotonina o la dopamina en los animales, lo que hizo concebir la idea de aplicarla a enfermedades asociadas a estas sustancias.

Allan Snyder no tardó en pensar que, de la misma forma que la EMT actúa de manera favorable en el cerebro de personas aquejadas de ciertas enfermedades, también sería susceptible de mejorar la capacidad intelectual de las personas.

Eduardo Martínez

 

http://www.tendencias21.net/La-inteligencia-puede-aumentarse-mediante-estimulacion-cerebral_a217.html