Introducción al Tantra (y otras técnicas eróticas de la iluminación espiritual)

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Introducción al Tantra

(y otras técnicas eróticas de la iluminación espiritual)

 

Esta es la primera parte del informe de una investigación de largo plazo, iniciada en julio de 1992 y finalizada el año 2016.  Es un arduo trabajo de indagación, recopilación, análisis y síntesis de fuentes bibliográficas, hemerográficas y webliográficas, que implicó, además, una serie de viajes y entrevistas en diferentes lugares, entre ellos, India, Nepal, Inglaterra, España, Nicaragua y Guatemala.

El objetivo central de esta investigación es realizar un estudio transdisciplinario de los principales enfoques, propósitos, métodos y técnicas que se emplean en diversas disciplinas del Oriente y Occidente, ligadas a la búsqueda de la superación espiritual mediante la amplificación de la pulsión erótica.

La estructura general de este ensayo  está integrada por un bloque de aspectos preliminares (Agradecimientos, Palabras de Apertura; Prólogo; Prefacio; Enfoque analítico, fuentes y estructura general; Marcos conceptuales; Vislumbre de una Macro-Hipótesis; e Introducción).  Le siguen   7 capítulos y 3 anexos.  Cada capítulo cuenta con decenas de notas, totalizando varios centenares de ellas.

Los capítulos son los siguientes:

Cap. 1: Las Raíces ancestrales del erotismo erótico.

Cap. 2: El Tantrismo Hinduista.

Cap. 3: El Budismo Tántrico-Tibetano.

Cap. 4: El Taoísmo Chino.

Cap. 5: El Trance Eroto-comatoso en el gnosticismo y neo-gnosticismo.

Cap. 6: La Perspectiva Científica.

Cap. 7: Conclusiones generales provisionales.

Anexo I: Apuntes y notas bibliográficas adicionales.

Anexo II: Gráficos y esquemas.

Anexo III: Glosario de términos y nombres empleados.

Bibliografía, hemerografía y webliografía.

Apuntes personales empleados por el autor.

El autor no oculta que la presente investigación tiene horizontes muy ambiciosos, al menos en cuanto al intento de interpretar conocimientos ancestrales, por tradición, encerrados en los misteriosos cenáculos del  misticismo y la metafísica oriental y occidental, revisados ahora, en este esfuerzo transdisciplinario, desde conocimientos y disciplinas contemporáneas, tales como la fisiología, la neurofisiología, el psicoanálisis (particularmente junguiano), la antropología cultural, la religión comparada, la denominada neuroteología, la neurofenomenología, la biofísica y biopsíquica, la física cuántica, entre muchas otras disciplinas emergentes pertencientes al denominado “Holísmo”, el “nuevo” marco conceptual multi e inter disciplinario de las ciencias del siglo XXI.

Hay que confesar de entrada, que este  texto no es un libro de “auto-ayuda”, ni tampoco es de fácil o rápida lectura.  Pero tiene en su haber una intensa y honesta búsqueda por explicar de manera racional y coherente, los increíbles procesos que se encuentran detrás de la fenomenología de la sexualidad sacra originada en los tiempos remotos de la civilización humana, y cuyos ecos aún resuenan hasta nuestros días.

Los aspectos materiales de este libro están a cargo de Ediciones RafTulum,

una pequeña editorial que produce los ejemplares  exclusivamente bajo expresa solicitud de los interesados.  Por tanto, cada ejemplar es fabricado en forma  no-industrial, es decir, de manera artesanal, con cuidadoso esmero.

De momento, los ejemplares que pueden producirse para esta obra tienen las siguientes características: formato A4 (carta), pasta dura, papel bond 80 grms., con portada en dos presentaciones.

Por ahora el libro solo puede ser fabricado a solicitud expresa (previo envío de adelanto de un 50 %) y entregado a domicilio en la ciudad de Guatemala.  En el interior del país, al precio de la obra debe agregarse el costo de envío por correo express.

En el caso del resto de países centroamericanos este texto pronto estará a la disposición de los interesados en varios puntos específicos.  Para el caso de México, Sudamérica y otros lugares de habla hispana, el ensayo se pondrá a disposición de los lectores/as  en formato de PDF, previo depósito respectivo, a partir de mayo del 2018.

Fraterno,

Sergio Barrios Escalante

(Konchok Tenzin)

Autor del ensayo IAT

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Correo de contacto para l@s interesad@s en obtener el texto:

serbae2004@yahoo.com.mx

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ENSAYOS SOBRE ESPIRITUALIDAD Y FILOSOFÍA INDÍGENA: “La luna, el sexo y la espiritualidad”: Avelino Cox Molina

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ENSAYOS SOBRE ESPIRITUALIDAD Y FILOSOFÍA INDÍGENA

“La luna, el sexo y la espiritualidad”

Avelino Cox Molina

 

 

 

 

“Es la energía cósmica, el código genético del nuevo ser, la misión que ha de cumplir en la Tierra. Los abuelos conocían esta fuerza y programaban el nacimiento de una criatura, según la influencia de las constelaciones”.

 

 

En la vida de los pueblos de tradición, la luna juega un papel decisivo, dado su carácter regulador de la existencia en todas las manifestaciones sobre la Tierra, la influencia de este satélite sobre el mar, la agricultura, la marcha de la vida, los nacimientos, las heridas, las curaciones, en el sexo, la caza y la pesca, etc.

De acuerdo a la sabiduría ancestral, somos creados no solo obedeciendo el deseo sexual de nuestros padres; sin embargo, la luna tiene su propia influencia.

El mandato lejano del palpitar de las estellas (Luengas Isabel. Nahuit Milt. pag. 42, 45-6, México, 2003).  De allá venimos, ellas envían su mensaje de poder y en el momento de la concepción se concentra una gran cantidad de energía cósmica, organizadas por principios universales.

Estos principios determinan el código genético del nuevo ser, código que decide el color de los ojos, del cabello, de la piel, la estatura, el carácter, las aptitudes y al mismo tiempo se crea su destino, y con el, la misión que ha de cumplir en la Tierra (N. del Editor: esta visión pesimista-fatalista es aminorada por el autor en otro de sus ensayos, donde resalta la importancia del libro albedrío).

El código genético y el destino es indivisible, se complementan, se complementan y forman una unidad. Los abuelos sabían como utilizar las fuerzas y programar el nacimiento de una criatura. Sabían que la luna, las estrellas y el sol, las constelaciones y en suma, todas las fuerzas celestes y de la Tierra, influyen en la concepción.  Sabían que de ellas emana la energía que determina la creación de la vida, sea animal, vegetal o humana.

Según este saber ancestral, cuando la pareja se une para procrear, les rodea una energía preciosa, la energía del amor puro. Se empieza a generar un campo magnético a su alrededor y los envuelve una tenue y difusa claridad azul.

Conforme avanza el acto (sexual, n. del E.), la luz va creciendo en intensidad y forma una semiesfera que parece una naranja partida a la mitad, de unos tres metros de diámetro. Después se forma una especie de remolino de colores; en un giro predomina el azul, luego el verde, sigue girando rápidamente y en el clímax los colore se entremezclan.

En el momento del orgasmo no deberíamos eyacular (N. del Editor: al respecto de ello puede consultarse del mismo autor, su texto “El reciclaje del semen en la sexualidad”), pero como nunca fuimos educados para eso, si llegamos a ese punto culminante se crea un destello dorado.  De los cuerpos salen filamentos de luz azul que atraviesan como rayos el campo de energía que cubre a la pareja, y se disuelven en el exterior como fuegos artificiales. En esa semiesfera trabajan todas las fuerzas del universo.

La energía armoniosa actúa como un faro que llama a los barcos; un imán que atrae a las fuerzas y ellas en conjunción llama al nuevo ser, al nuevo espíritu.  Esta energía proviene del espacio, del sol, especialmente de la luna, de la tierra y los demás planetas del Sistema Solar y más allá.

Merodea por el lugar esperando el instante maravilloso de la concepción, selecciona entre millones un espermatozoide y le ayuda en su camino; penetra junto con él al óvulo, toma posesión de su nueva morada.  Es el “Yo”, el “Ego”, la consciencia de ser, de existir (N. del Editor: contrario sensu de lo que aquí dice el autor, en muchas tradiciones ancestrales orientales se suele separar el “Ser” o la “Esencia” del “Ego” o el “Yo”).

Estará prisionero en este cuerpo el tiempo que el Formador se lo permita. Luego volverá a ocupar el lugar que le corresponde en el universo.  El espíritu nunca muere, es eterno y siempre tendrá un lugar de preferencia en Misry Yapti (“Madre Originaria”).

El camino ya trazado no es una fuerza caprichosa que nos gobierna como títeres; es el instrumento de las fuerzas cósmicas para darle sentido a nuestra existencia y gobernar al universo. Nuestra vida se inscribe dentro de un plan maestro: somos parte del gran programa de la creación.

Solemos ser orgullosos y creer que labramos por nosotros mismos nuestra vida, pero marchamos según lo programado desde antes de nuestro nacimiento para el cual fuimos orientados.  Las fuerzas cósmicas nos guían con los hilos invisibles que tejen para conducirnos.  Somos parte del todo, somos cosmos, igual de las plantas, los animales y los minerales, todos conformamos ese gran proyecto.  Somos insustituibles; nuestra misión es única, necesaria y no la podemos cambiar (N. del Editor: aquí de nuevo salta el problema del libro albedrío).

Los abuelos sabían utilizar las fuerzas y programar el nacimiento de una criatura.  Para ellos la tierra es la Madre, el Sol el Padre, la Luna es la Abuela.  Estas son las fuerzas que determinan la vida.  El Sol carga la tierra con su energía: la explosión Solar tiene gran influencia en todas las formas vivientes.  La abuela Luna (H.P. Blavatsky, La Luna, pag. 188, Madrid, 1991), tiene un efecto directo sobre los líquidos de la tierra, no solo sobre los mares.

Nosotros mismos estamos constituidos por un 75 % de líquido, por eso la luna influye tanto en los seres humanos, y más aún en las mujeres, en el ciclo menstrual, que es un ciclo lunar.  La luna también decide el nacimiento de los niños.

Por eso las abuelas en nuestra cultura eran las encargadas de recibir los niños cuando nacían y las parteras que son ginecólogas y nutricionistas, son las que atienden a las nuevas madres, y se encargan del cuido del nuevo ser.

Antiguamente había una práctica sexual muy respetada, porque para traer al nuevo ser no podía ser en Luna nueva, porque tanto engendrado y nacido en Luna nueva son niños generalmente de tamaño grande; pero son vacíos, no son inteligentes, nunca serán creativos, no serán personas que puedan sacar provecho de la vida (N. del Editor: por supuesto, aquí el autor obvia el hecho real de que la personalidad es dinámica, cambiante y con ciertas posibilidades de transformación).

En cambio, los niños engendrados y nacidos bajo la Luna llena o cuarto menguante, son niños considerados con una inteligencia superior, sumamente reflexivos, creativos, dado a los inventos, son los que ofrecen el futuro de una nación.

Una espiritualidad en el sexo de lo más sublime que escuché a la abuela decir: “Recuerde, antes que vayas a la cama limpiarte muy bien tus partes íntimas, cuidar más que cualquier otra parte de tu cuerpo; respetarte cuando estás pasando por tu período menstrual, nunca tener relación sexual”.

Tu pareja debe sentirse olorosa, asearte todo el tiempo.   Al hombre le encanta ver a su pareja con soltura, sin penas, mostrarte como eres, sin pensar en ningún tipo de tabú.  Después del nacimiento de un infante se debe guardar por espacio de 90 días, para tener un sexo sano y sin exponerse.

Si es menstruación, reglamentariamente tiene que esperar 7 días, cuando los órganos sexuales están en su posición normal.  Los hombres cuando realizan el sexo no deben salir a cazar ni pescar, porque la impureza del sexo contamina el ambiente y la caza se aleja.

Por otro lado, si le pica una serpiente al día siguiente del sexo, no hay cura posible y eso es una fatalidad. Si tiene alguna herida no debe practicar sexo, porque las heridas se infestan; cuesta mucho su curación y cuando esto ocurre los médicos tradicionales evitan su curación porque de nada sirve.

Algunas enfermedades de origen espiritual atrasan su curación; además la energía esta baja y no ayuda a la reconstrucción del organismo ni mucho menos de la sangre.

Las mujeres tiene que seleccionar alimentos que no afecten sus glándulas sexuales; no tomar sopas de pescado y muchos mariscos a excepción de sopa de caracol, porque sus olores son fuertes y eso permanece por mucho tiempo en nuestra sangre.

No comer comida con mucha sal porque eso trae otras consecuencias, ni alimentos picantes porque provocan agresividad en el sexo (N. del Editor: en las ancestrales tradiciones tántricas del oriente antiguo – y moderno -,  se considera que el consumo de irritantes inflama las paredes de la uretra prostática, dificultando la retención del semen durante el acto sexual, algo vital en este tipo disciplina sexual).

 

 

 

 

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ESPIRITUALIDAD Y FILOSOFÍA INDÍGENA: “La cura de la migraña a través del sexo parado”: Avelino Cox Molina

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ESPIRITUALIDAD Y FILOSOFÍA INDÍGENA

“La cura de la migraña a través del sexo parado”: Avelino Cox Molina

 

“No quiero entrar en los muchos detalles de la cura de la migraña.  Sencillamente la cura es así: hacer el sexo parado tres veces en término de un mes.

 

En la década de los 80s en la ciudad de Bilwi, Puerto Cabezas (Nicaragua), padecí fuertemente de un mal tan terrible como es el caso de la migraña, con un dolor de cabeza terrible, que me hacía opacar la vista, incluso con malos olores del aliento.

Esto me provocaba malestares, especialmente cuando está el dolor en su ciclo; algunos médicos dicen que no hay cura, solo calmantes, que más bien hacen daño. Está enfermedad está haciendo desastres a muchas personas adultas que pasan su vida solo con calmantes recetados por los médicos…  Y así pasé mucho tiempo padeciendo este mal.

Recuerdo que un sabio anciano que me dijo que para ese mal había cura, pero que la mayoría de la gente lo veía como tabú a este proceder de la cura, especialmente por esa cuestión de las religiones que todo lo prohíben y lo  llevan a un estado de pecado; y como tal las personas que padecen este mal siguen padeciendo su infierno, algunas personas no creen tampoco que esa cura sea cierta…

Algunas exposiciones mías lo han tomado como un cuento, que es un invento mío, pero esa cura es real, y sobre todo práctica, y como tal, yo sí recomiendo a cualquiera que padezca ese mal que se someta a esta práctica sexual.  Nada nuevo por cierto. Para que de una vez se cure de la fatal enfermedad.  No quiero entrar en los muchos detalles de la cura de la migraña, sencillamente la cura es así: hacer el sexo parado tres veces en término de un mes.

Pues yo tampoco creía mucho, pero ese día pasé sin dolor, no utilicé la receta que me habían proporcionado los médicos, y después de tres actos sexuales parados desapareció el dolor, y desde entonces no he padecido más dolor de cabeza para nada.

Ese año viajé para Madrid, España, en vuelo de Iberia.  Allá en el aeropuerto de Barajas al azar compré una revista científica y en la segunda página la Ciencia también confirmaba que el sexo parado es el único remedio para la cura de la migraña.

Otras personas recomiendan que el sexo tiene otras propiedades curativas que muy pocas personas la manejan; por ejemplo, cuando una persona está con fiebre alta, los homeópatas utilizan los contrarios para los contrarios, y esa es la cura efectiva.  Por ejemplo, se hace un coito normal después de sudar en gran cantidad y se normaliza totalmente la fiebre… no vuelve la calentura.

Esta forma de curación se maneja aún como tabú en algunos sectores.

 

ESPIRITUALIDAD Y FILOSOFÍA INDÍGENA; colección de ensayos de Avelino Cox Molina.

Edición: Fredy Leonel Valiente Contreras.

Managua, 2016.

Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN).

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“La sexualidad sagrada”: Andrés Avelino Cox Molina (Publicación del segundo ensayo)

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“Espiritualidad y filosofía indígena”

(Colección de ensayos)

Andrés Avelino Cox Molina

 

(Publicación del segundo ensayo)

 

“La sexualidad sagrada”

 

La sexualidad sagrada es el alimento místico de la energía

erótica, porque la energía liberada durante el acto sexual

tiene tanto poder Creador que, sabiamente empleada,

intensifica las facultades mentales de los amantes.

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La sexualidad sagrada es el alimento místico de la energía erótica, porque la energía liberada durante el acto sexual tiene tanto poder Creador que, sabiamente empleada, intensifica las facultades mentales de los amantes, fortalece la salud física y espiritual y nos mantiene jóvenes y equilibrados.

Pero la América entera fue conquistada y colonizada por Occidente, y la moral occidental y su religión reprimen el sexo puro. Aquellos dijeron a nuestros pueblos que el sexo es el camino del infierno y todas las prácticas ancestrales fueron abandonadas.

Sabemos que la atracción entre los sexos es una ley universal fuente de toda vida, pero aún es un misterio porque la naturaleza creó seres que se reprodujeron sexualmente y no todos por mitosis, como algunas células.

La idea que las funciones sexuales tienen un fin más elevado que la simple reproducción y conservación de la especie no es nueva, ni exclusiva de las culturas orientales, o europea. Al contrario, entre los pueblos antiguos de América como los Incas, Mayas, Aztecas, celebraban el poder creador de la energía sexual con numerosos y variados ritos.

Con la sexualidad sagrada se conocen los efectos de la salud desde tiempos remotos (Samael Aun Weor, “La Magia Azteca Sexual”, p. 175, ed. México, 1971).  Los médicos en algunas culturas recetaban hacer el amor en determinadas posiciones, como método curativo.

Y es que la energía que se obtiene del sexo se incorpora a nuestro sistema hormonal y nervioso en cuestión de segundos, mucho antes que la energía que obtenemos del alimento o incluso del sol.

De hecho, basta pensar en el sexo para alterar instantáneamente nuestro estado psicológico y sensaciones corporales. Freud ya lo intuyó: “Que las neurosis mentales pueden ser curadas cultivando la sexualidad, y la unión sexual sin prejuicios remodela la mente y nos liberan de viejos traumas y hábitos insanos”.

Feliz aquel que sepa utilizar su energía sexual, pues a través de ella el ser humano puede perfeccionarse así mismo. Entre la mitad espiritual y material del hombre debería ser el principal motor de nuestra evolución y auto-renovación.

El acto sexual debería hacer a los amantes trascender su identidad individual para sentirse partes de un todo mayor; pero paradójicamente según la enseñanza occidental la mujer que siente placer está poseída por el demonio, enseñaron desde la mentalidad judía cristiana.

Esta idea hasta cierto punto está bien enraizada en algunos sectores de nuestros pueblos, que pensar en el sexo es igual a pensar en maldad; que si la mujer alcanza el orgasmo es prostituta. Esa enseñanza fue la que trajo la Europa civilizada; tener sexo pero que la mujer no puede estar encima del hombre, porque eso es tabú…  Hasta cierto punto condenan la sexualidad.

En otras palabras, nuestros pueblos perdieron esa parte hermosa de la sexualidad, los verdaderos conocimientos de las grandes tradiciones espirituales sobre la energía sexual y su papel en la transformación personal y evolución espiritual.

Nuestras vidas están muy afectadas por esta perdida de autoconocimiento sexual, las diferencias orgásmicas entre hombre y mujer crean en no pocas ocasiones, aun en contra de la voluntad de los bien intencionados amantes; un verdadero abismo entre ambos.

Ello se debe a que nuestra sociedad ha elegido ignorar los conocimientos de las grandes enseñanzas de los abuelos sobre esa energía sexual. Aunque nuestra civilización  ha perdido la antigua convicción de que el sexo forma parte del misterio existencial y puede ser una ventana a la realidad sagrada, de vez en cuando las personas son conscientes de la magia del sexo y viven momentos de hechizo.

Sensaciones de armonía entre los cuerpos. Cuando se canaliza con propiedad la energía sexual, aunque espontáneamente, las vibraciones del cuerpo-mente aumentan a tal punto que uno sintoniza con frecuencia niveles de existencia superiores.

Muchas culturas antiguas tuvieron la delicadeza  de estudiar en su momento sobre el sexo responsable, especialmente de las relaciones entre vida, respiración y sexualidad, y para recuperar ese equilibrio primigenio dentro de sí mismo, el que practica sexo regularmente también debe regular el aliento vital, con ese fin absorbe, durante el acto sexual, la energía psicosexual de la pareja.

Por esa razón no tiene sentido la violación sexual que algunos cometen contra las mujeres, tampoco vale la pena forzar a alguien que no está preparada para llevar a la cama cuando emocionalmente no está ni disponible, ni desea.

La energía que las culturas antiguas descubrieron, nos enseñan que la misma, incrementada asciende a la cabeza y allí se almacena; en la cavidad abdominal, el cultivo de esta simiente produce un campo espiritual al cual se asocia una irradiación dorada.

Por eso no hablamos de la inmortalidad del ser humano. No implica que no  vamos a morir, sino que antes de morir tenemos la oportunidad de cultivar un cuerpo espiritual sólido, también conocido como “Cuerpo Solar”.  Entonces el cuerpo físico será de gran ayuda para conseguirlo, ¡la verdad debe ser percibida en todas las dimensiones!

Todos llevamos en nuestro interior el germen que desarrollado por medio del conocimiento, nos permite realizar nuestras aspiraciones e ideales más queridos (Besant de Annie; “La Educación de la Mente”, p. 171, 1994), convirtiéndonos de esta manera en maestros de la vida.

Hablamos sobre la respiración en el momento del acto sexual, el control de la respiración debe ser a veces imperceptible, llegando en ocasiones a suspenderse y, por último, la retención seminal, imprescindible para alargar la unión, la vida misma y que se produzca entre la pareja la energía electromagnética.

La magia sexual va unida a la larga historia de la humanidad, incluso en la biblia cristiana se vislumbra en el “Cantar de los Cantares”, aunque la tradición cristiana relacionó el sexo con el pecado y el diablo, y de paso dejó sembrado dentro de nuestra cultura la misma mentalidad.

Por eso la unión sexual se considera aquí como una plegaria en la que el hombre y la mujer imaginan el mismo objetivo o desean lo mismo, antes, durante y después del coito.

Para que se materialice, el orgasmo de ambos deben coincidir, pero el fin principal del acto no debe ser el placer sino la unión  de nuestras almas y la consecución mágica de los fines, en tanto la energía sexual sólo debe ser empleada por aquellos que han alcanzado una integración entre su cuerpo, mente y espíritu.

Las personas que sufren desequilibrio psíquico pueden correr riesgos, ya que producen más energía de la que pueden manejar, y la idea de la energía es que contribuya al bienestar personal.

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    Fin de la “La sexualidad sagrada”, segundo ensayo.

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“El Reciclaje del semen en la espiritualidad”: Andrés Avelino Cox Molina

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“Espiritualidad y filosofía indígena”

 

(Colección de ensayos)

Andrés Avelino Cox Molina

Managua, 2016, URACCAN

Editado por: Fredy L. Valiente C.

 

(Publicación del primer ensayo)

 

“El Reciclaje del semen en la espiritualidad”

 

“Con el tiempo y el aprendizaje la eyaculación ya no ocurre.

Se aproxima la libido.

Esta energía pasa por la sangre por medio de la excitación,

y el organismo se acostumbra a recibirla como un alimento físico y psíquico”.

 

Durante mucho tiempo busqué el significado de: “Y rejuvenézcase como el águila”. ¿Cómo? ¿Es una parábola?  La técnica para aprovechar la energía sexual y capitalizarla  para uno mismo, reciclarla, hacerla volver a la sangre, manteniéndolo a uno muy fuerte, muy saludable.

La energía se mueve dentro del cuerpo (Samael Aun Weor; “Las tres montañas”, pág. 53, 1ª. ed. San Salvador, 1972), donde uno puede aprender a entrar en un estado físico mental  muy especial, en el cual la sensación de la eyaculación, que normalmente dura segundos, se alarga en el tiempo hasta que uno entra en éxtasis.

Es algo maravilloso, el manejo de la energía sexual ocurre así, en principio es necesario abstenerse, porque es la parte de la espiritualidad como algo sagrado, y como tal no se puede andar jugando, porque la mente se arrulla en un vaivén como el delicioso movimiento de una palmera que se mueve de un lado para otro, mecida por la cálida brisa de una tarde de verano.

Se debe sentir con el corazón y la mente, con el cuerpo y con todos los nervios, aquí no cabe la violencia y la degeneración sexual, de lo contrario se proyecta hacia el camino de auto-destrucción (Jiménez Fco. “Las cuatro flechas”. Págs. 118, 119, México ed. 1992).

Dado el grado sagrado que reviste el acto sexual, si tiene una esposa o una íntima practique y veras el cielo real.

Hable con una buena amiga que esté dispuesta a realizar el sexo espiritual como si fueses parejas, sobre todo, que esté dispuesta a excitarse, y en el momento culminante que se aproxima retener la eyaculación, con la colaboración de la compañera.

Al principio nos embarga una sensación terrible. La cabeza parece explotarnos, los testículos se hinchan, se siente náuseas (Ibíd., págs. 122,127), se va el sueño y no se puede dormir, dan deseos de gritar.

Con el tiempo y el aprendizaje la eyaculación ya no ocurre. Se aproxima la libido. Esta energía pasa por la sangre por medio de la excitación, y el organismo se acostumbra a recibirla como un alimento físico y psíquico.

Al entrar en éxtasis, en el organismo se prolongan (ciertas sensaciones) por horas o días; uno se hunde en un estado de quietud, paz, armonía. La sensibilidad se acrecienta, el sabor se hace definido, la música más agradable. Se distingue claramente todas las cosas, se siente el cambio de temperatura, también se percibe el murmullo del viento como música del alma, cuando pasa a través de las hojas de los árboles, y se oye como en otra dimensión el canto de las aves.

Aumenta la capacidad de percepción, se ven  cosas que antes no se veían. Estas no son fantasías sexuales sino que son cosas reales. Igual y personalmente me deleita mucho ver la muerte del sol  tras las montañas. El nacimiento de la vida y la muerte de toda existencia; ver la evolución como una cámara muy veloz, más cuando las estrellas están pulsando sus centellas, así nos permite percibir el movimiento de todo cuanto pasa por nuestra vida. Acompañado de cientos de millones de otras cosas, ese es el verdadero reflejo de la vida.

Esta acción sexual también tiene su hora (Palacio Luis, Bernardo; “Libro Iniciático-Esotérico”, págs. 15,17, 21, Asunción, 2003).   Para disfrutar con la pareja, que quisiéramos que todos practicasen, la sabiduría ancestral nos enseña que todo puede ser correcto según nuestro deseo personal, como práctica de la ciencia de la transmutación sexual, esta debe realizarse después de la media noche, es decir, antes de rayar la aurora.

Así el organismo habrá recuperado las energías vitales, gastadas durante el día. Además, es una ley y una regla de la vida, que hay que aprender a respetar, para que el resultado de la acción sexual tenga frutos benignos y satisfactorios.

Recuerdo en 1968, yo estaba muy joven, con una energía a prueba de balas, llegué a la ciudad de Bilwi, Puerto Cabezas, Nicaragua. Entonces no conocía, pero era el único lugar que hasta ese momento podía satisfacer mi necedad de la vida.

Me encontré sin nada prácticamente, no conocía nada, ni hoteles, no sabía si había pensiones, o donde dormir.  De pronto en una sala de baile encontré una amiga de la infancia, que siempre me había gustado; me reconoció, después de tantos años… me quedé pegado a ella.

Nos fuimos a su apartamento, yo muy contento, nos acostamos con mi energía de macho, dormí; me rechazó una y otra vez, vencido y derrotado, nada hubo.  A las 3:50 de la madrugada me despertó y me dijo: “Ahora si quiero que hagamos el amor porque esta hora es buena”, me dijo. Después de tanto tiempo me pregunto si ella conocía ya esa hora pico.

La unión sexual amorosa debe hacerse con mucho cuidado, sin violencia, sin movimientos bruscos, sin palabras ofensivas, ni haciendo reclamos y sin llegar en ningún momento al espasmo o contracciones de los músculos de los órganos sexuales, ni mucho menos el orgasmo fisiológico.

Recuerden nunca utilizar pensamientos de lascivia, ni morbosos, ni pensamientos negativos. El cruce sexual con la pareja en la práctica de la transmutación de las energías creadoras sexuales es sagrado.

Sin embargo, cuando la fuerza sexual se canaliza para la eyaculación a manera de lujuria (1 Corintios 6:9-10) y vicios como masturbación, el homosexualismo, lesbianismo, produce degeneración, porque el semen o esperma sagrado es el auténtico y verdadero cuerpo de Cristo.

Por ejemplo, Sansón perdió su “fuerza espiritual”,  no perdió el órgano visual, sino que quedó ciego espiritualmente, es decir, violó el pacto al embriagarse con el vino de la lujuria.  El día que aprendamos a no derramar el semen seremos fuertes y sabios.

Te preguntarás ¿a dónde se dirige si no va la eyaculación y no botamos el semen? Pues simplemente al enfriarse la energía sexual, pasa por nuestra columna vertebral a través del conducto llamado Kundalini y baña todos nuestros sentidos, entonces se retarda la vejez, se aclara la vista, los oídos, el sentido de vista, el olfato y se vuelve tan sana la persona que más bien se rejuvenece y sexualmente se fortalece.

Cuando nos conocimos y nos hicimos amigos congeniamos rápidamente por muchas cosas en común que ambos teníamos, es decir con Tlakaelel (Francisco Jiménez), allá sobre el lago Chapala, Estado de Guadalajara, 1995; creí que tendría unos 65 años, pero no, porque este amigo mío tenía más de 138 años y no le creí, pero me demostró que era cierto.

Un hombre sabio conocía muchos secretos sobre el reciclaje del semen, la forma de envejecer lentamente a través del sexo, sin enfermarse, de cómo mantenerse sano, fuerte, lúcido.  Esta es una forma sagrada de generar energía.

 

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Agradecimientos a Fredy Leonel Valiente Contreras, por habernos compartido este material, del cual él es el editor de esta colección de ensayos bajo el título de “Espiritualidad y filosofía indígena”, dentro del quehacer editorial de la Universidad URACCAN, de Nicaragua.

 

 

Contraportada

 

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“La espiritualidad humana se habría iniciado con el chamanismo”; Francisco J. Rubia

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La espiritualidad humana se habría iniciado con el chamanismo

 

                                                                               

 

Los estados alterados de conciencia, que copiamos de los animales, activaron el cerebro emocional.

No sabemos cómo ha surgido la espiritualidad y la religión en el ser humano, pero suponemos que esa experiencia empieza con el chamanismo y con los estados alterados de conciencia provocados por enteógenos. Esta costumbre, copiada de los animales, activó el cerebro emocional y nos condujo al éxtasis y a la percepción de la segunda realidad. El chamanismo se pudo originar en el tiempo de los neandertales, si bien la religión podría haber surgido hace unos 40.000 o 50.000 años. Por Francisco J. Rubia (*).

Respecto al tema  “Surgimiento de la espiritualidad y la religión en el ser humano”, habría que decir que no poseemos ni testimonios ni documentación alguna sobre él, sólo especulaciones. Pero eso no significa que no podamos aventurar hipótesis sobre ese surgimiento.

Lo primero que habría que decir es que el ser humano ha pasado más del 99,5 % del tiempo que lleva sobre la Tierra como cazador-recolector. Y sabemos también que en esa época la figura que representa la espiritualidad es la figura del chamán. Se le ha llamado también medicine man, hechicero o mago.

Pero el historiador de las religiones rumano, Mircea Eliade, en su libro El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, dice que el chamán es también sacerdote, místico y poeta. Y define el chamanismo como la técnica del éxtasis.

Es el especialista de un trance durante el cual su alma se cree que abandona el cuerpo para emprender ascensiones al cielo o descendimientos al infierno. Recordemos que en el Credo de los Apóstoles se dice que Jesús descendió a los infiernos, por lo que, entre otros muchos argumentos, hay autores que consideran al Jesús de los Evangelios un chamán.

El arqueólogo estadounidense, Prof. David Whitley, experto mundial en pinturas rupestres, afirma en su libro Cave Paintings and the Human Spirit (Pinturas en cuevas y el espíritu humano, que el chamanismo fue la primera religión y que las prácticas chamánicas motivaron las primeras obras de arte. Whitley es de la opinión que las pinturas rupestres fueron realizadas por chamanes en estado de éxtasis.

Jean Clottes, prehistoriador francés, en el prólogo al libro de Whitley dice que siguiendo al antropólogo inglés, Edward Tylor, la espiritualidad surgiría de los ensueños, tanto los ordinarios nocturnos que todos experimentamos como los ensueños diurnos de estados alterados de consciencia. En España utilizamos la palabrasueños para dos cosas distintas. En inglés, por ejemplo, existen dos palabras: sleep y dream; en alemán Schlaf yTraum; y en francés sommeil y rêve. Por eso yo suelo utilizar sueño y ensueño.

Cosa del lóbulo temporal

¿Cómo se hace una persona chamán? Eliade dice que por transmisión hereditaria o por una vocación o llamada que a veces se produce en ensueños. En ocasiones, una persona que es víctima de ataques epilépticos se convierte en chamán. Esto no deja de ser interesante porque es conocido que la epilepsia del lóbulo temporal es capaz de producir experiencias espirituales y religiosas, como veremos luego.

En los pueblos altaicos, del centro de Asia, cuando en una familia un chico es víctima de un ataque de epilepsia, se cree a ciencia cierta que uno de sus antepasados ha sido chamán. Eliade resume diciendo que los sueños, en los que se les aparecen seres sobrenaturales, y los éxtasis más o menos patológicos, son medios de acceso a la condición de chamán.

Según él, “todas las experiencias extáticas que deciden acerca de la vocación del futuro chamán asumen el esquema tradicional de una ceremonia de iniciación, a saber sufrimiento, muerte y resurrección” (recuerdad lo dicho anteriormente sobre la figura de Jesús).

El antropólogo estadounidense y profesor de la Universidad Estatal de Arizona, Michael Winkelman, considerado como uno de los mejores especialistas en chamanismo, en su libro Shamanism (Chamanismo), dice que las prácticas del chamán son procedimientos rituales institucionalizados que implican un impulso humano básico para alterar la consciencia.

Estos estados alterados de consciencia pueden producirse de manera espontánea o mediante ciertas técnicas que pueden ser activas o pasivas. Las técnicas activas son el golpeteo de tambores y otros instrumentos de percusión o la danza rítmica, es decir lo que produce un aumento de la estimulación sensorial. Las pasivas producen lo contrario, es decir una reducción de la información sensorial que se consigue con el control de la respiración, el ayuno, el aislamiento, por ejemplo la huida al desierto, la meditación o la privación de sueño.

Con otras palabras, desde el punto de vista fisiológico, o con estimulación del sistema vegetativo simpático, el que utilizamos para la lucha o la huida, o por estimulación del sistema vegetativo parasimpático, el que usamos durante el sueño y para recuperar fuerzas. Cuando uno de ellos se estimula de manera máxima se produce un desbordamiento (spillover en inglés) que hace que ambos se exciten a la vez y se produzca el éxtasis. Por ello, las técnicas activas y pasivas pueden conducir al mismo resultado cuando se practican intensamente.

Sustancias enteógenas

Un tercer método para producir esos estados alterados de consciencia sería la ingesta de sustancias enteógenas. La palabra enteógena, acuñada por el profesor de filología clásica de la Universidad de Boston, Carl Ruck, significa etimológicamente “dios generado dentro de nosotros”.

La ingesta de sustancias enteógenas es incluso más antigua que la Humanidad. Sabemos que muchos animales las buscan y las ingieren. En el libro del escritor italiano Giorgio Samorini, titulado Animali che si drogano(Animales que se drogan), se describen muchos mamíferos, como elefantes, cabras, monos, gatos, renos, llamas, etc. que se drogan. Pero también pájaros, mariposas, abejas, moscas y mosquitos que se drogan con plantas y hongos enteógenos.

El hombre ha copiado a estos animales. Los chamanes siberianos, por ejemplo, copiaron a los renos que ingieren el hongo conocido como Amanita muscaria, llamado también hongo del diablo u hongo matamoscas, precisamente porque las moscas son atraídas por el hongo, ingieren la sustancia enteógena y caen al suelo en una especie de estupor. Luego se levantan y vuelven de nuevo a ingerirla.

Tribus de Siberia, como los yakutos, tunguses, samoyedos, etc. beben la orina de los que habían ingerido el hongo matamoscas. Esto es así porque los principios activos pierden las impurezas al atravesar el filtro del organismo.

En el Rig-Veda, el texto sagrado más antiguo de la India escrito en sánscrito, se menciona que la bebida sagrada llamada soma se ingiere de la orina de los que la han bebido primero. Esto llevó al etnomicólogo estadounidense, Gordon Wasson a plantear la hipótesis de que el soma, esa bebida euforizante, era un brebaje elaborado con el hongo Amanita muscaria. Como se dice en ese texto: “Hemos bebido el soma, nos hemos vuelto inmortales, hemos llegado a la luz, hemos encontrado a los dioses”.

Asimismo se sabe que en el año 900 a.C. un pastor abisinio notó que sus cabras cobraban energía tras ingerir un fruto rojo de un árbol al que posteriormente se le llamó el arbusto del café (coffea arabica). Igualmente se supone que los indios de los Andes observaron a las llamas cómo ingerían hojas de coca y vieron que aumentaba su vivacidad y resistencia, por lo que las copiaron. Todavía lo hacen hoy.

Importante para la evolución de la mente

El etnobotánico estadounidense Terence McKenna, en su libro El manjar de los dioses, llega incluso a especular con que las sustancias enteógenas han podido tener una importancia en el desarrollo de la mente humana. Lo cito textualmente: “Mi argumento es que la mutación producida por componentes psicoactivos en la dieta humana temprana influyó directamente en la rápida reorganización de las capacidades de procesamiento de la información del cerebro. Los alcaloides de las plantas, particularmente los compuestos alucinógenos como la psilocibina, la dimetiltriptamina (DMT) y la harmalina, pueden ser los factores químicos de la dieta protohumana que catalizaron la emergencia de la autoconsciencia humana. La acción de los alucinógenos, presentes en muchas plantas comunes, mejoró nuestra facultad de procesar la información o sensibilidad ambiental y, por lo tanto, contribuyó a la repentina expansión del tamaño del cerebro humano”.

Por cierto, nuestra glándula pineal produce DMT y no sabemos por qué. Asimismo hay que mencionar que, probablemente como resultado de una interacción ancestral entre el ser humano y los enteógenos, tenemos en el cerebro receptores para cannabinoides.

El surgimiento de la espiritualidad en el ser humano estaría ligado a la activación de estructuras cerebrales que pertenecen a lo que se llama sistema límbico o cerebro emocional. Esta activación tuvo lugar probablemente de manera espontánea, en los ensueños, copiando a animales que ingerían sustancias enteógenas o mediante técnicas activas o pasivas, que conducen al éxtasis, ya descritas.

La activación de algunas estructuras del cerebro emocional proporciona placer, de manera que una vez activadas llevarían al ser humano a volver una y otra vez a conseguir activarlas de nuevo. Es sabido que este placer se produce por sustancias que el propio cerebro genera: las llamadas endorfinas, sustancias parecidas a la morfina que el cerebro utiliza como analgésicos.

Sin ellas, los atletas de alto rendimiento, corredores de maratón y todos aquellos que realizan ejercicios extenuantes, no podrían hacerlo por el dolor que el ácido láctico produce en los músculos. La desventaja es que muchos de estos individuos se vuelven adictos a estos ejercicios. Hay autores que sostienen que las endorfinas no son adictivas, pero el hecho es que hay individuos que son adictos a ciertos ejercicios.

Religión y éxtasis

¿Qué relación habría entre el éxtasis referido anteriormente y la religión? En mi libro El cerebro espiritual, he dicho que el éxtasis sirve para acceder a lo que he llamado una segunda realidad, entendiendo por la primera realidad la realidad cotidiana en la que vivimos normalmente.

Precisamente en ese libro se dice que aunque solemos asociar la espiritualidad con la religión, esto no es siempre correcto, ya que si bien es cierto que no se entiende la religión sin espiritualidad, la espiritualidad puede perfectamente existir sin religión, como lo prueban lo que se han llamado corrientes filosóficas como el budismo, el jainismo, el sintoísmo, el taoísmo, el confucianismo y una parte del hinduismo, que no son religiones porque no tienen dioses.

Y en El cerebro espiritual defino la espiritualidad de la manera siguiente: “El sentimiento o impresión subjetiva de alegría extraordinaria, de atemporalidad y de acceder a una segunda realidad que es experimentada más vívida e intensamente que la realidad cotidiana y que está producida por una hiperactividad de estructuras del cerebro emocional”.

Como todas las definiciones no abarcan todos los fenómenos, aquí quise hacer hincapié en lo que se refiere a lo que llamo segunda realidad. Hay, desde luego, experiencias que pueden llamarse espirituales, como las experiencias estéticas, musicales, artísticas en general, que nos conmueven profundamente y que no son extáticas.

Para que estas experiencias espirituales se conviertan en religión tienen que haber habido personas que hayan tenido esas experiencias espirituales profundas y que lo hayan comunicado a sus seguidores. Ese es el caso de todos los fundadores de religiones.

En el cristianismo es el caso de Pablo de Tarso, pero también de Jesús en el bautismo, en el desierto y en la transfiguración en el monte Tabor. En el islamismo en la cueva de Hira cuando Mahoma recibe presuntamente las revelaciones del arcángel Gabriel. Moisés, figura importante para el judaísmo, cristianismo, islam, mormonismo y bahaísmo, tiene unas revelaciones en el monte Horeb, en el que vio una zarza ardiendo que no se consumía y desde allí le habló Dios. Y podríamos mencionar muchos otros.

Desactivando el yo

¿Cuáles serían, pues, las bases neurobiológicas de esos estados alterados de consciencia? Tanto las drogas enteógenas como las endorfinas afectan al sistema dopaminérgico, sea estimulándolo o afectando a la serotonina, que inhibe las neuronas dopaminérgicas y produce esos estados alterados de consciencia.

Según varios autores, esos fenómenos se producen cuando la corteza prefrontal es regulada a la baja debido a la desinhibición de la dopamina por la serotonina. El resultado es una desactivación del sentido del yo y el surgimiento de otro aspecto de la identidad proveniente de estructuras cerebrales más antiguas. Estructuras más primitivas, filogenéticamente hablando, imponen su dinámica al cerebro en su totalidad.

Esta es la razón por la que en El cerebro espiritual hablo de regresión. Por regresión se entiende un regreso de la mente a un estadio o nivel de funcionamiento anterior al habitual. El pensamiento lógico y consciente se pierde, siendo sustituido por un pensamiento onírico, emocional, a una consciencia pre-verbal, no dualista, arcaica.

Hay que aclarar que esta regresión no es la regresión de la que hablan los psicoanalistas, pues yo no la considero patológica. Por eso se entiende que en religiones o corrientes espirituales orientales se diga que para acceder a la iluminación hay que anular el yo.

A este respecto quisiera mencionar que en el evangelio gnóstico de Santo Tomás se dice: “Cuando convirtáis los dos en uno, cuando hagáis lo que está dentro igual a lo que está fuera y lo que está fuera a lo que está dentro, y lo que está arriba a lo que está abajo, cuando convirtáis lo masculino y lo femenino en una sola cosa…entonces entraréis en el Reino de los Cielos. Mi interpretación diría que cuando anulemos la consciencia egoica dualista, podremos acceder a la consciencia límbica, en ese texto caracterizada como el Reino de los Cielos.

Y San Agustín dice: Noli foras ire in teipsum reddi: in interiore homine hábitat veritas, es decir: “No vayas fuera, entra en ti mismo: en el hombre interior habita la verdad”.

Estado pre-verbal

Una de las características de esta regresión sería la inefabilidad, la dificultad para describir verbalmente la experiencia, por lo que se puede hablar de un estado pre-verbal.

Jakob Böhme, el gran místico cristiano alemán se refiere así a la experiencia mística: “¿Qué lengua puede hacer otra cosa que balbucear como un niño que está aprendiendo a hablar”.

Pero también San Francisco de Sales, obispo católico de Ginebra, describe la llamada oración de la quietud: “En este estado, el alma es como un niño de pecho a fin que la leche se deslice hacia su boca sin que él tenga siquiera que mover los labios”.

Los autores Raymond Prince y Charles Savage, que escriben un capítulo en el libro La experiencia mística tituladoLos estados místicos y el concepto de regresión, dicen que mientras que la regresión psicológica es una retirada patológica sin retorno, el estado místico sería una retirada controlada con retorno.

También el psicólogo y neurólogo francés Pierre Janet habla de abassement du niveau mental, o sea de un descenso de nivel mental, o que el funcionamiento psíquico ha descendido a un tipo de característica de un estadio más temprano de desarrollo personal, refiriéndose a éxtasis de una de sus pacientes llamada Madeleine. La propia Madeleine lo expresaba así: “Dios me ha llevado al estado dichoso del niño pequeño”.

Volviendo a las bases neurobiológicas de los estados alterados de consciencia, el psicólogo de la Universidad de Phoenix, en Arizona, Fred H. Previc, dice que la dopamina está implicada en estados alterados de consciencia, en los ensueños y alucinaciones, así como en experiencias religiosas. Previc asevera que ciertos trastornos psicológicos como el trastorno bipolar, el trastorno obsesivo-compulsivo y la esquizofrenia, están asociados a una actividad religiosa aumentada, a experiencias y prácticas religiosas, implican una hiperactivación de la dopamina.

El profesor de neurología de la Universidad de Boston, Patrick McNamara, sostiene que existe una estrecha relación entre la dopamina y la religiosidad. Esto explicaría por qué en la enfermedad de Parkinson, en la que disminuye la dopamina, también disminuye la religiosidad de los pacientes.
Origen de la religión

Pasemos ahora a explicar lo que se especula actualmente sobre el origen de la religión. No existe unanimidad entre los expertos sobre si los neandertales, que vivieron desde hace 230.000 hasta hace 28.000 años y que se mezclaron con el Homo sapiens, eran religiosos o no: lo único que sabemos es que enterraron a sus muertos con ocre rojo y con diversos objetos que algunos interpretan como ofrendas y que por ello atribuyen a esta especie quizá la consciencia de una existencia tras la muerte. Parece claro que los neandertales exploraban cuevas profundas supuestamente con el propósito de inducir estados alterados de consciencia. Asimismo se supone que el chamanismo se pudo originar en el tiempo de los neandertales.

Sin embargo, muchos autores suponen que la religión podría haber surgido en la llamada “explosión cultural” que tuvo lugar aproximadamente en la transición del Paleolítico Medio al Superior, hace unos 40.000 o 50.000 años.

El Homo sapiens se origina en África hace unos 200.000 años. Pero las expresiones culturales, como las pinturas parietales, tienen una edad mucho más tardía. ¿Por qué, se preguntan los paleoarqueólogos, se tardan unos 150.000 años para que se produzca esa explosión cultural? La respuesta que algunos autores dan es que se produjo una mutación que fue responsable del surgimiento del arte, de la música, de la religión y probablemente también del lenguaje sintáctico.

Respecto al surgimiento del pensamiento religioso todo son, como dije al principio, especulaciones pero que representan aproximaciones que supongo cada día serán más precisas.

El profesor de psicología de la Universidad de Oxford, Justin Barrett, ha planteado la hipótesis de la existencia de un módulo mental fundamental al que llama hyperactive agency detection device (dispositivo hiperactivo de detección de agencia), entendiendo por agencia la capacidad de acción. Sería la tendencia humana y de otros animales a responder a situaciones como si hubiese un agente con un propósito determinado, la causa de los sucesos que percibimos. Este dispositivo tendría un beneficio claro de supervivencia porque habría permitido a nuestros ancestros sobrevivir a los depredadores.

Para Barrett, nuestro sistema de detección de agentes está sesgado hacia la super-detección. Y la razón es simple: en cualquier situación es más ventajoso para el individuo sobre-detectar un agente que minusvalorarlo. El gasto en los falsos positivos, es decir, ver agentes donde no los hay, es mínimo; por el contrario, el gasto en no detectar agentes cuando realmente están presentes – sean predadores o presas – puede ser muy alto y poner en peligro incluso la vida del individuo. Como alguien ha dicho: “Es mejor engañado que muerto”.

Antropomorfismo sistemático

Otro autor, el profesor de antropología de la Universidad de Yale, Stewart Elliot Guthrie, en la misma línea argumentaba que las conjeturas del animismo aportaría ventajas selectivas aunque esas suposiciones fuesen falsas. Guthries es autor de un interesante libro titulado Faces in the Clouds (Caras en las nubes), título que se refiere a un texto del empirista escocés David Hume, en el que defiende la existencia de esos mecanismos hiperactivos de detección de agentes, dispositivo que ha sido muy adaptativo en nuestro pasado evolutivo. La religión se puede entender mejor como un antropomorfismo sistemático, o sea, la atribución de características humanas a cosas o sucesos o personas no humanos.

En línea con este antropomorfismo habría que citar a Jenófanes de Colofón, poeta y filósofo griego del siglo VI a. C. que decía: “Los etíopes dicen que sus dioses son chatos y negros, mientras que los tracios dicen que los suyos tienen los ojos azules y son pelirrojos. Pero si los bueyes y los caballos tuviesen manos, o fuesen capaces de pintar con sus manos y hacer los trabajos que hacen los humanos, los caballos pintarían la forma de los dioses como si fuesen caballos, los bueyes semejantes a los bueyes”.

Y Voltaire, parafraseando a Jenófanes y haciendo gala de su estilo burlón, decía: “Si las cucarachas tuviesen una noción de dios se lo imaginarían probablemente como una cucaracha muy grande y poderosa”.

Stewart Guthrie dice que el animismo parece ser intrínseco a la percepción, ya que se trata de descubrir la máxima significación posible para interpretar cosas y sucesos con el modelo más significativo. El antropomorfismo se parece mucho al animismo, ya que ambos fenómenos provienen de la búsqueda de organización y significado y ambos los sobreestiman.

Otro antropólogo francés, Scott Atran, ha propuesto que este módulo mental para la detección de agencia se extendió desde la función de detección de predadores a la percepción automática de otros fenómenos. El animismo sería el resultado de procesos cognitivos normales, generando la tendencia a suponer que las acciones de cualquier agente invisible serían responsables de sucesos de origen desconocido. Hay que recordar que la hipótesis de Edward Tylor sobre el origen de la religión está basada en el animismo.

La autoscopia

Por cierto, el animismo parece ser más antiguo que el ser humano. Charles Darwin, en su libro The Descent of Man, que se tradujo al español como El origen del hombre, publicado en 1871, relataba lo siguiente:

“La tendencia que tienen los salvajes a imaginarse que los objetos o agentes naturales están animados por esencias espirituales o vivientes, puede comprenderse por un hecho que he tenido ocasión de observar en un perro mío. Este animal, adulto y muy sentible, estaba tendido sobre el césped, un día muy cálido, a alguna distancia de un quitasol, sobre el que no hubiera fijado la atención si alguien hubiese estado cerca de aquel objeto. Pero la ligera brisa que soplaba agitaba el quitasol a menudo, y a cada movimiento el perro prorrumpía en ladridos. A mi modo de ver, debía formarse la idea de una manera rápida y consciente de que aquellos movimientos sin aparente causa indicaban la presencia de alguien que los produjese, que no tenía ningún derecho a estar por aquellos sitios”.

Respecto a lo que dice Scott Atran, es evidente que el ser humano siempre que se ha enfrentado a un suceso cuya causa natural desconocía lo ha atribuido a entidades metafísicas, como el alma, o a seres sobrenaturales, como los dioses. Cuando se encontró una explicación natural a esos fenómenos, las entidades metafísicas y los seres sobrenaturales desaparecieron, como ocurrió, por ejemplo, con los eclipses, las erupciones volcánicas, los rayos y los truenos. Por eso se acuñó la expresión “Dios tapa-agujeros”.

Un ejemplo típico de este fenómeno lo constituye la llamada autoscopia, es decir lo que se produce en las experiencias cercanas a la muerte, en la que se crea un desdoblamiento de la personalidad y la segunda persona se separa de la primera y se eleva en el espacio y observa a la primera persona que yace en el lecho. Se interpretó como que cuando la persona va a morir el alma sale del cuerpo y vuelve cuando de manera espontánea el sujeto vuelve a la vida o es reanimado por algún médico.

Sin embargo, hoy se puede estimular una circunvolución cerebral llamada el giro angular y producir experimentalmente la autoscopia. Lo ha hecho un investigador en Lausanne llamado Olaf Blanke. Es más, dependiendo de la intensidad de la corriente de estimulación, este experimentador podía subir y bajar a placer a esa segunda persona, lo cual es difícilmente compatible con la hipótesis del alma.

El especialista en religiones comparadas, de la Universidad de Helsinki, Ilkka Pyysiäinen, distingue tres mecanismos cognitivos que contribuyen al razonamiento de agencia, o sea al animismo, mecanismos que tendríamos todos de manera innata.

Cableados por la religión

El primero ya lo hemos descrito: el dispositivo hiperactivo de detección de agencia. El segundo sería la comprensión hiperactiva de intencionalidad, o sea la tendencia a postular mentalidad y ver sucesos como causados intencionadamente en ausencia de cualquier agente visible. Y el tercero sería el razonamiento hiperactivo teleo-funcional, es decir, la tendencia a ver objetos como que existen con un propósito. Yo añadiría un cuarto al que he llamado el mecanismo o dispositivo arque-teleológico, o sea la tendencia a buscar en cualquier suceso una causa y un fin.

Volviendo a los posibles orígenes de la religión, Michael Winkelman, mencionado anteriormente, es de la opinión que estaríamos cableados para la religión. Yo no estoy de acuerdo con esta opinión y coincido más con Barbara King, antropóloga de la Universidad de Oklahoma, que en su libro Evolving God: a provocative view of the origins of religion (Desarrollando a dios: una opinión provocativa de los orígenes de la religión), relata que en estudios con gemelos se ha podido mostrar de manera significativa que la espiritualidad, pero no la religión, es heredable.

Esto confirma mi opinión de que la espiritualidad es anterior a la religión y puede conducir a ella o no, como vemos en muchas corrientes espirituales y filosóficas que no tienen dioses y, por tanto, no pueden considerarse como religiones como ya mencionamos al principio.

Un autor que se ha distinguido por intentar explicar los orígenes de la religión es el antropólogo estadounidense de origen francés, Pascal Boyer, que en su libro Religion explained (La religión explicada), parte de la base de que la aclaración de las creencias y conductas religiosas hay que buscarla en la manera de funcionar de nuestra mente.

Tener un cerebro como el nuestro no implica, según él, tener una religión, pero sí la posibilidad de adquirirla. Aquí estaría yo también de acuerdo volviendo a mi opinión de que tenemos una predisposición genética para la espiritualidad, pero no para la religión, ya que esa espiritualidad, como dije anteriormente, puede conducir a la religión o no.

Spandrel

Varios autores han planteado la cuestión del origen de la religión en nuestra mente desde el punto de vista evolutivo como un spandrel, palabra utilizada por el paleontólogo de Harvard ya fallecido Stephen Jay Gould y el genetista Richard Lewontin en 1979.

La traducción de spandrel al español es enjuta y es la parte más o menos triangular que queda entre dos arcos, o entre un arco y el rectángulo que lo rodea y que suele utilizarse por los arquitectos para colocar imágenes, flores, o cualquier otro tipo de adornos. Desde el punto de vista evolutivo, eso significa que la religión no estaría determinada por un módulo cerebral, sino que sería el fruto adicional y no expresamente querido del funcionamiento de otros módulos cerebrales.

Recientemente se ha hablado mucho sobre la llamada theory of mind (teoría de la mente), también llamada mentalización, que se define como la capacidad de atribuir estados mentales, como creencias, intenciones, deseos, conocimientos, etc. a otras personas. Se llama teoría de la mente porque cada ser humano sólo puede intuir la existencia de su propia mente por intuición y no tiene ningún acceso directo a la mente de otra persona. Así que se teoriza sobre la existencia de procesos mentales ajenos.

Se supone que esta capacidad es innata en primates. La empatía es un concepto relacionado con la teoría de la mente y se sabe que se debe a las llamadas neuronas espejo, encontradas en el lóbulo frontal por mi amigo Giacomo Rizzolatti y colaboradores de la Universidad de Parma.

Estas neuronas disparan cuando un animal, un macaco, se lleva un alimento a la boca, pero también lo hacen cuando el animal está inmóvil y observa el mismo movimiento en el experimentador. Las neuronas “copian”, “reflejan”, de ahí el nombre, la conducta de la persona. Dicho coloquialmente, son las que nos permiten ponernos en la piel de los demás.

Pues bien, esta empatía falta en los niños autistas, lo que hace imposible que entiendan y anticipen la conducta y los sentimientos de los demás y por eso se recluyen en sí mismos y se aíslan del entorno. En otro orden de cosas se ha podido constatar mediante técnicas de neuroimagen que rezar activa las mismas regiones cerebrales que utilizamos cuando interaccionamos con y pensamos sobre otras personas.

Hombres y mujeres, diferentes

Lo curioso es que se ha observado que las personas con trastornos autistas, que tienen problemas con la teoría de la mente, son menos religiosas que sujetos controles. Mientras más profundo era el autismo, menos probable era que esa persona creyese en Dios.

Estos resultados están en consonancia con el hecho muchas veces comprobado que los hombres suelen ser menos religiosos que las mujeres, y precisamente los hombres son también menos hábiles que las mujeres en entender los estados mentales de las demás personas.

Con otras palabras: las mujeres son mejores en la teoría de la mente, más empáticas. Los investigadores de estos estudios concluyeron que tanto los hombres como los autistas creen menos en Dios porque interpretan el mundo menos personalmente que las mujeres.

Esto no es de extrañar porque sabemos que los creyentes tratan intuitivamente a sus dioses como agentes intencionales, que tienen estados mentales y que entran en relaciones sociales con los humanos, que tienen superpoderes para aliviar los asuntos que preocupan al ser humano, que responden a sus deseos y que controlan su conducta social. Por eso, cuando los creyentes rezan o hablan con sus dioses, se activan en el cerebro las áreas que son determinantes para la teoría de la mente o mentalización.

Resumiendo lo dicho hasta ahora: La espiritualidad es inherente al ser humano porque se genera en el cerebro, en las regiones conocidas como el sistema límbico o cerebro emocional. La hiperactivación de estas estructuras genera una especie de segunda realidad, si por primera realidad llamamos a la realidad cotidiana. Esta segunda realidad suele ser placentera y el ser humano, a lo largo de la Historia, la ha buscado siempre con diversas técnicas o con la ingesta de sustancias enteógenas.

 

La segunda realidad

El acceso a esta segunda realidad, como han hecho todos los místicos de todas las religiones, es considerada aquí como una regresión, una vuelta a un estado anterior de consciencia, sobre todo teniendo en cuenta que el cerebro emocional es filogenéticamente hablando anterior a la corteza cerebral y la capacidad racional del ser humano.

La espiritualidad puede, pero no tiene, que conducir a la religión. Muchas corrientes espirituales lo demuestran. Ahora bien, la espiritualidad es la base de toda religión.

No me quedo satisfecho con estas explicaciones. Son aún muy rudimentales, pero sí tengo la convicción de que la ciencia irá avanzando también en este terreno. Falta por saber si Edward Tylor tiene razón y la religión se caracterizaría por la creencia en seres espirituales, por qué y cuándo el ser humano da ese paso que contradice cualquier consideración racional y es, como dicen los anglosajones, contraintuitivo, es decir que está en contra de nuestro sentido común.

Que estas creencias sean fruto de la función cerebral no dice gran cosa, aunque para algunos represente una novedad. A fin de cuentas, sin cerebro difícilmente podríamos creer, pensar o gozar. Y muy probablemente sin cerebro emocional no tendríamos ni creencias, ni espiritualidad ni religión.

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Tomado de Tendencias 21.Net

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(*) Francisco J. Rubia es Catedrático emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad.  Miembro numerario de la Real Academia Nacional de Medicina y Vicepresidente de la Academia Europea de Ciencias. Es el editor del Blog Neurociencias de Tendencias21, donde pueden consultarse sus artículos, conferencias y sus libros. Este artículo corresponde a la conferencia pronunciada por el autor en la Universidad de Verano, Santander,  el 19 de julio de 2017, bajo el título: Surgimiento de la espiritualidad y la religión en el ser humano.
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Kulturtulum forma parte de la Sección cultural de la Revista RafTulum.
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Olvidar cosas nos hace más inteligentes

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Blake Richards, en su laboratorio. University of Toronto.   Foto: Tendencias21.Net

 

Olvidar cosas nos hace más inteligentes

 

El cerebro debilita conexiones neuronales para que no se acumulen recuerdos superfluos

El cerebro selecciona los recuerdos que son pertinentes y debilita conexiones sinápticas para evitar la acumulación de recuerdos superfluos. Al mismo tiempo, genera nuevas neuronas donde guarda los recuerdos que son necesarios para adoptar una buena decisión. Eso explica por qué los niños olvidan muchas cosas y por qué no tenemos recuerdos anteriores a los 4 años de edad.

La memoria no pretende evocar la información más precisa, sino la más útil, por lo que olvidar algunas cosas lo que permite en realidad es tomar la decisión más inteligente, según un estudio de la Universidad de Toronto cuyos resultados se publican en la revista Neuron.

Los investigadores explican en su artículo que existen mecanismos neuronales que favorecen la pérdida de memoria, y que esos mecanismos son diferentes a los que están implicados en la acumulación de recuerdos.

En realidad, añaden, el cerebro no almacena todos los datos, ya que lo que hace es olvidar la información no pertinente para concentrarse en las cosas que van a ayudar a tomar una decisión en el día a día. El verdadero objetivo de la memoria es optimizar la toma de decisiones, señalan.

La investigación neurobiológica tradicional sobre la memoria ha tendido a centrarse en los mecanismos celulares involucrados en el almacenamiento de la información, conocida como persistencia, pero se ha prestado mucha menos atención a los mecanismos involucrados en el olvido, también conocido como transitoriedad, que ha sido el objeto de esta investigación.

A menudo se supone que una incapacidad para recordar significa un fracaso de los mecanismos implicados en el almacenamiento o recuperación de información. La realidad es que una memoria eficaz no consiste en la acumulación de datos, ya que puede resultar contraproducente. Olvidar lo superfluo ayuda al cerebro a concentrarse sobre lo importante.

Los investigadores, Blake Richards y Paul Frankland, explican que el cerebro tiene dos motivos para olvidar algunas cosas. Por un lado, el olvido nos ayuda a adaptarnos mejor a las nuevas situaciones, abandonando los recuerdos inmediatos que no necesitamos.

Por otro lado, el olvido nos permite generalizar los acontecimientos pasados para ayudarnos a tomar las decisiones relativas a las nuevas realidades, un concepto que en inteligencia artificial se conoce como regularización.

Este principio tiene como objetivo obtener modelos informáticos que aprenden a hacer generalizaciones basadas en grandes cantidades de datos. Para hacer esto, hay que olvidar algunos  detalles y priorizar la información básica que es necesaria para las decisiones.

Mecanismos del recuerdo

En un comunicado de la universidad de Toronto, Richards explica que si, cuando vamos por la vida, el cerebro estuviera emitiendo constantemente recuerdos potencialmente contradictorios entre sí, nos impediría tomar una decisión adecuada.

Para conseguirlo, el cerebro debilita las conexiones sinápticas (entre neuronas) que permiten codificar la memoria (para evitar que se almacene el recuerdo y se disipe como si nada).

Al mismo tiempo, genera conexiones nuevas a partir de células madre. Estas nuevas neuronas se integran en el hipocampo, remodelan los circuitos existentes y de esta forma dificultan el acceso de la memoria a ciertos recuerdos.

 Esto explica por qué los niños olvidan muchas cosas: su cerebro infantil está produciendo nuevas neuronas constantemente. Y también explica por qué no tenemos por lo general recuerdos anteriores a los cuatro años de edad.

 La conclusión principal de esta investigación es que lo mejor para almacenar recuerdos es no memorizarlo absolutamente todo, señala Richards. “El éxito de la memoria es hacer de usted una persona inteligente que puede tomar decisiones teniendo en cuenta las circunstancias, y un aspecto importante para ayudar a hacer eso es ser capaz de olvidar alguna información”.

Aunque olvidar cosas parece a veces molesto, e incluso puede alertar sobre la existencia de problemas más serios, esta nueva investigación sugiere que un cierto nivel de olvido es un mecanismo natural del cerebro para hacernos más inteligentes.

Referencia
The Persistence and Transience of Memory. Neuron, Volume 94, Issue 6, p1071–1084, 21 June 2017. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.neuron.2017.04.037
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Tomado de la Revista Tendencias 21.Net

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